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La degradación de la lucha armada
El imperialismo alevoso, con énfasis agresivo, es la causa de gobierno en que está empeñado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
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Domingo, 16 de Febrero de 2025

i el empleo colectivo de las armas sirvió en algunas etapas e instancias de la historia de la humanidad para consolidar principios libertarios, o hacer el camino de salida de la opresión instaurada por castas envilecidas, el desvío de esos fines ha llevado a su degradación, hasta el extremismo de la barbarie.

La interpretación de Carlos Marx en el sentido de que “la violencia es la partera de la historia” tuvo confirmación con movimientos cuya finalidad era cambiar las estrecheces de la tiranía por el reconocimiento de derechos negados a la sociedad en general.

En Colombia la lucha por la independencia tuvo apoyo en las armas y Francisco de Paula Santander sentenció   : “Si las armas nos dieron la independencia solo las leyes nos darán la libertad”.  Fue una predicción institucional, con inspiración democrática en el sentido de dejar atrás el enfrentamiento a muerte para entrar en la construcción de una nación basada en la legalidad, que es libertad y derechos, o la democracia en su mayor dimensión.

La sostenida desigualdad, alimentada por el clasismo excluyente y el manejo abusivo del poder, creó en Colombia las condiciones para el surgimiento de una nueva etapa de la lucha armada, con la modalidad de la guerrilla, a lo cual siguió el surgimiento del paramilitarismo y de otras vertientes de organizaciones criminales.

Aunque las guerrillas se arroparon con la bandera de los derechos sociales para sacar al pueblo de las condiciones de desigualdad y ultrajes recurrentes esas bondades fueron abandonadas. Lo que se impuso fue la violencia contra todos los objetivos considerados como enemigos, incluidas las comunidades de la sociedad civil. No hubo contención. Pero también se le abrió espacio a la criminal reacción paramilitar y hasta las Fuerzas Armadas del Estado fueron involucradas en ejecuciones extrajudiciales o “falsos positivos”, como se les llamó. Una operación de exterminio brutal que cobró víctimas entre jóvenes inocentes, a los cuales se les puso el uniforme de la subversión para hacerlos aparecer como abatidos en combate.

La máquina de la lucha armada fue activada con el combustible del narco tráfico. Son recursos destinados a la financiación de la violencia, lo cual también contó con la complicidad de no pocos dirigentes del establecimiento, para quienes tienen la violencia como insumo del poder. Son ellos los que levantan barreras contra las negociaciones de paz y siempre descalifican los acuerdos en los términos que se den.

El conflicto armado en Colombia le ha cerrado espacios a la democracia. Son muchas las víctimas causadas en esa competencia criminal. Es un aporte más al manejo errático de la nación.

Ante ese desastre generalizado se impone la causa de la paz como prioridad de Colombia. La paz con el desmonte de todos los entramados de violencia generalizada. Esa sevicia del exterminio no pude seguir prevaleciendo. La defensa de la vida se impone para engrandecer la nación con los actos positivos que individual y colectivamente se aporten.

La vida no puede caer en la carnicería de la muerte bajo ninguna circunstancia.

ciceronflorezm@gmail.com


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