La semana pasada falleció en Bogotá el gran empresario nortesantandereano José Urbina Amorocho, un hombre que con su propio esfuerzo, su inteligencia y su don de gentes se convirtió en un referente de la industria colombiana.
Él mismo se ufanaba de su origen humilde en Arboledas, y cómo fue amasando su capital en diversos oficios hasta convertirse en el dueño de grandes empresas, especialmente en la distribución del gas propano en la que llegó a poseer el 25% del mercado nacional. José Urbina fue reconocido nacionalmente por ser uno de los pioneros y principales impulsores del negocio del Gas Licuado de Petróleo (GLP), y en sus negocios llegó a generar más de 1.500 empleos directos y 10.000 indirectos laborando en los más de 1.000 puntos de su extensa red.
El Norte de Santander lamenta la partida de quien fue figura clave en el desarrollo empresarial, social y cívico del nororiente colombiano. Su visión empresarial lo llevó a ser considerado durante años como uno de los grandes referentes del sector energético en Colombia, y másallá del ámbito empresarial, José Urbina Amorocho tuvo una participación activa en la vida social y comunitaria de Norte de Santander.
Fue fundador de laemisora Radio San José, medio de comunicación que cumplió un papel relevante en la vida cívica de Cúcuta que, posteriormente, pasó a manos de la Universidad de Pamplona; y ayudó y fortaleció a entidades de servicio comunitario con una generosidad sin límites. De una manera silenciosa ayudó a cientos de familias necesitadas que hoy lamentan su partida.
José Urbina tenía el don de relacionarse fácilmente con personas de todos los niveles sociales con quienes compartía sin egoísmo sus experiencias y logros. Y, aunque nunca participó en política, siempre estuvo atento al devenir de su región y al rumbo que tomaban los acontecimientos políticos y electorales. Deja, él, muchas lecciones de laboriosidad, generosidad y logros esforzados.
Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo de cerca podemos recordar con aprecio su don de gentes, su sentido del humor y el amor por su tierra. Por todo eso nos unimos a los sentimientos de sincera condolencia para su querida Ana y para sus hijos Claudia y Nikolay, a quienes les queda el ejemplo de un esposo, padre y familiar irremplazable. A todos sus familiares y a sus amigos les hacemos llegar, también, nuestro pesar.
Hoy, cuando se pone en duda el aporte de la empresa privada al desarrollo de Colombia, podemos tomar como referente el desempeño de un ciudadano ejemplar que partió sin recursos desde una pequeña población para abrirse camino en la vida, y logró formar un emporio empresarial en el que empleó a miles de empleados, impulsó el desarrollo de su región y ayudó sin egoísmo a muchísimas familias necesitadas. José Urbina Amorocho, sin duda alguna, hoy hace parte de la historia de nuestro país trabajador, honrado y solidario.
ramirezperez2000@yahoo.com.mx
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