El otro día afirmé que mi generación del 68 tuvo su marca: fue la del “prohibido prohibir”, inspirada en los Baby Boomers y nacimos optimistas paradójicamente en plena guerra mundial y hoy vamos en la “Gen Z”.
Cada generación se comporta conforme a su marca y moldea su identidad con las costumbres del momento, las formas de enfrentar la vida, de pensar y opinar, de trabajar y subsistir, de comunicarse y relacionarse, de desplazarse y adaptarse asimilando todo, hasta la tecnología de hoy que casa si nos enloquece.
Luego llegaron los millennials que nos quitaron todo el conocimiento y la libertad que logramos para volverlos estadísticas que pasaron de taquito a la Generación X en los años 80.Generación que sin internet la manosearon cuando entraban a la tercera edad y se tornaron personas indiferentes sentimentalmente, pero prácticas y aplomadas, a tal punto que padecen “Stress” del orden.
La Generación Y se inició con la transición hacia la era digital,desprevenidos y reconocidos por su apertura al cambio, su conciencia social y su búsqueda de experiencias por encima de bienes materiales. Como dicen las señoras, son la frialdad y la indiferencia “en pasta”; los angustia el trabajo y el acoso de las redes.
La Generación Z que nos acompaña hoyson una especie de maquinitas que creció con internet, con redes buenas, malas y de las otras, con todo el mundo tecnológico conocido hasta hoy y su angustia existencial les deprime y volvió auténticos, pero inseguros, la igualdad, la salud mental y el medio ambiente son su único norte.
Y así aparece la Generación Alpha. La que comparte la mesa con nosotros en la madrugada para ir al colegio, al mediodía que regresa consume alimentos y no nos determina, porque los audífonos los mantiene en otro mundo sideral, pero nos compadecen y soportan.
¿Qué hacemos los sobrevivientes del “Prohibido prohibir” de1968?
Clarita Brugada, desde el Distrito Federal mexicano, dice que esas inquietudes estudiantiles siguen vivas. Fueron un “parteaguas” para todos los derechos conseguidos en el mundo occidental de hoy, con la carne de cañón de siempre. Estudiantes, periodistas, maestras y maestros, trabajadores que tumbaron un régimen presidencial autoritario.
Ningún Movimiento Estudiantil trasciende si no tiene un rector que lo estimule. Fue el caso de Javier Barros Sierra de la UNAM, Universidad Autónoma de México, quien en una graduación y entrega de diplomas, se puso al lado de los jóvenes en la marcha del silencio del 13 de septiembre de 1968.
Un año antes había encarado a Gustavo Díaz Ordaz en otra ceremonia de grados y le advirtió: “El diálogo es el único camino, la razón y la no violencia, la discusión y no la injuria, los que orientan la juventud. Esta detesta con toda la razón, la mentira, la simulación y la hipocresía, la retorica vacua y en suma el fariseísmo.
Adenda: “Los únicos momentos en que me llevo bien con mis papás, es cuando vamos al cine, porque entonces nadie habla”. Refrán Popular.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .
