
Entre los políticos colombianos de todos los tiempos Horacio Serpa Uribe hace parte de los sobresalientes por sus convicciones democráticas, la diafanidad de su conducta, su fidelidad a los compromisos que asumía y el respeto a quienes tenían ideas contrarias a las suyas, pero también sin callarse lo que tenía que plantear.
En su libro “El país que viví”, publicado después de su muerte, Serpa hace una completa relación de su carrera política. Da cuenta de sus estudios, de los comienzos de su ejercicio profesional, de su entrada a la función pública, de las responsabilidades asumidas en las diferentes etapas, de sus triunfos y sus derrotas, de los desempeños de los diferentes actores en el manejo de la nación. Es la radiografía de Colombia en un lapso de 50 años del siglo XX. Son sus memorias, con la identificación de los actores principales, mostrándolos como fueron y cuanto hicieron de positivo o de negativo para el país.
Estuvo Serpa en los resonantes acontecimientos que marcaron a los gobiernos de Andrés Pastrana, Ernesto Samper y Álvaro Uribe Vélez. Todos dejaron secuelas de diferentes órdenes. Los midió con la vara de la exactitud y el acierto de sus principios.
El libro de Serpa es así mismo la expresión de la armonía familiar. Todo lo hizo articulado al entorno familiar, donde Rosa Moncada, su esposa, tuvo participación activa, siempre tomando en cuenta la opinión de los hijos.
Debe destacarse la claridad con que Serpa expone los hechos generados en los procesos de la política, así se tratara jornadas electorales, de actos de gobierno o del manejo partidista. En cada caso muestra caracterizaciones fundamentales y pone en evidencia el alcance de los resultados. Nada tergiversa y todo tiene el soporte de la verdad para garantizar la certeza de la versión entregada.
Serpa es claro en sus convicciones. Dice en su libro:
“Mi comportamiento político siempre estuvo enmarcado en los lineamientos ideológicos del liberalismo.
He sido y seré un orgulloso defensor de los derechos humanos, objetivo esencial del ideario liberal. Cuando hablar de derechos humanos era sufrir el estigma de guerrillero y ultrarradical, ahí estuve defendiéndolos, promoviéndolos, haciéndolos respetar, Fue un tema que llevé a la plaza pública, a la universidad, a los textos y a los medios de prensa, con decisión, a la altura de los requerimientos de la sociedad colombiana y de las exigencias internacionales.
Como juez, procurador, litigante, congresista, constituyente, gobernante, cumplí en la lucha contra el crimen, contra el terrorismo, contra toda clase de ilegalidades; siempre dentro del Estado de derecho y respetando a la sociedad y al ciudadano sus más apreciados derechos. Sin venerar los principios de la democracia, todos los triunfos son pírricos e ilegítimos, pensé siempre, sin claudicaciones”.
Una de las preocupaciones más sentidas de Serpa fue la entrada del paramilitarismo en acción. Con la complacencia de dirigentes adueñados del poder, grupos armados con esa estructura criminal se tomaron diferentes regiones del país y fomentaron los cultivos de coca como fuente económica del narcotráfico y generaron violencia con sevicia.
Serpa es una figura relevante con valioso aporte a la democracia en Colombia.
Puntada
El plan de gobierno para el Catatumbo sustraerá a ese territorio nortesantandereano del suplicio en que lo tiene sumido la violencia. Su ejecución debe contar con el apoyo de todos.
ciceronflorezm@gmail.co
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