Uno no se explica cómo algunos medios periodísticos, columnistas y comentadores siguen llamando a Nicolás Maduro presidente de Venezuela. Quizá aún no saben que en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 el señor Edmundo González aplastó por cerca de un 70 por ciento de votos a su rival Nicolás Maduro. O se hacen los locos o militan del lado de Maduro. ¡No, señores! El Maduro capturado era un simple usurpador del mando y por lo tanto un ciudadano común, sin ningún fuero legal o constitucional, sujeto a las leyes norteamericanas ante las cuales lo llevaron a responder por haberlas trasgredido.
Otra mentira que repite principalmente la izquierda, y por supuesto la camarilla que aún martiriza a Venezuela, es la de que las fuerzas militares de Estados Unidos atacaron a Venezuela cuando extrajeron a Maduro. Ni atacaron al pueblo, ni a la soberanía, ni a ninguna institución legal y respetable. Sencillamente, fueron por un delincuente.
También los mismos periodistas y demás aludidos vinculan a algunos países como afiliados a la ideología de su mandatario de turno. Me explico: dicen que Cuba es comunista, que Brasil es socialista, lo mismo que Venezuela, Nicaragua y México. No. Estos pueblos en sí no son ni comunistas ni socialistas; son de esa tendencia sus gobernantes. Es tanto como afirmar que Colombia es comunista y atea porque su actual presidente lo es. ¡Válgame Dios! ¡Pocos pueblos tan conservadores y católicos como el colombiano! Tan católico como los países hermanos citados.
Ya, apresado Maduro, son terribles y desgarradoras las historias que están saliendo a la luz pública de torturas y crueldades suyas y de su pandilla a los que disentían, o reclamaban, u opinaban en contra del régimen malvado. Pandilla de verdugos, compuesta, sabemos, por generales y demás militares y policías, Diosdado, Delcy y Jorge Rodríguez y Vladimir Padrino.
Prisioneros por 23 años, uñas arrancadas, choques eléctricos en los genitales, raciones de arroz crudo, muertes por negar la asistencia médica, y humillaciones por parte de los custodios como defecarse u orinarse sobre los cautivos, he ahí una reducida lista de los tratos ordenados por Chávez y Maduro, Cilia, los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado, Padrino y un largo etcétera de malvados.
Porque cada uno de ellos tenía sus prisioneros, la liberación en estos momentos ha sido mañosa y lenta pese a que el presidente Trump ordenó la excarcelación inmediata. Pero los excarcelados no gozan de libertad completa porque les han impuesto restricciones.
Y no termina la persecución. La fuerza pública madurista que aún domina a Venezuela sigue revisando los teléfonos de todos los ciudadanos, y a quien le encuentren algo que disguste al régimen lo apresan de inmediato.
Ante tanta perversidad el más tranquilo no puede menos que exclamar: ¡Esa gente no tiene perdón de Dios! Ojalá pagaran su crueldad y salvajismo en la misma medida que las aplicaron.
Anda por ahí una caricatura en que presentan a Trump con vestido militar del siglo XIX a semejanza del que usaba Bolívar, y la leyenda "El segundo Libertador de Venezuela". Pues el sarcasmo no está lejos de la realidad: muchos presos políticos recuperarán su libertad gracias a la acción decidida y humanitaria del presidente norteamericano. ¿Y qué decir de las vidas que se están salvando, y de la recuperación económica que se viene para Venezuela con la dirección de los americanos? Definitivamente, ¡Dios bendiga a Donald Trump!
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