“Vuelve la burra al trigo”: refranero popular.
Si un candidato a la Alcaldía de Cúcuta promete institucionalizar la municipalidad y pide ayuda a los ciudadanos, pues hay que colaborarle. Solo que Jorge, como ganador, debe intentarlo y cumplir.
Nosotros venimos colaborando desde esta esquina, pero no nos escucha. Como recomendaba el uruguayo Heberth Castro, le hemos advertido, se lo dijimos al alcalde titular y al encargado que la “Autorización” del contrato de concesión del aseo que firmó con Veolia el alcalde encargado Chelí Duarte en 2017 estaba vencida y a sabiendas lo hizo cometiendo un delito.
Sí, porque el Acuerdo Municipal 023 de 2016 que la otorgó pro-tempore, iba hasta el último día de diciembre de ese año y sin embargo los firmó en mayo de 2017.
Un día cualquiera del año 85 recibí en USA una llamada del concejal conservador Hugo Ríos Omaña anunciándome que me habían elegido asesor jurídico de la empresa con el fin específico de comenzar a poner orden en la EIS-Cúcuta EIC. Andaba en Gainesville-Fla, buscando cupo para especializarme en derecho empresarial y absurdamente acepté y regresé. Entre los descubrimientos me topé por primera vez con Veolia y su contrato 0618 de 2000.
El asunto es de más fondo, pues los vicios vienen desde el año 1994. La ley 142 de ese año, ingenuamente considero que la corrupción que anidaba en los “servicios públicos domiciliarios” se corregiría transformando esos establecimientos en sociedades por acciones y lo ordenó en su artículo 17.
EMCUCUTA, que era un barril sin fondo de corrupción en manos de la ANAPO, pasó a ser sociedad.
Escandalizaba a tal punto que hasta las esposas de los concejales y muchos profesionales del Colegio Médico eran de la planta de personal de la empresita, con sueldos millonarios que extendían a los miembros de la junta directiva.
La empresa en esa pelotera no había cancelado ni un céntimo del crédito al BID por 18 millones de dólares ni sus intereses y al exigir el pago, la Nación como codeudora solidaria canceló, a través del Ministerio de Hacienda, subrogándose en sus derechos y de paso se quedó con cuatro sillas (rolas) en la junta directiva y la intervino.
En 1997, las pérdidas financieras fueron de $8.575 millones y en 1998 de $13.531 millones.
En consecuencia, a diciembre de dicho año tenía pérdidas acumuladas por $22.106 millones. Las cuentas por pagar en 1997 sumaban $19.686 millones, equivalentes al 15% de los activos.
Pese a lo anterior, la Superservicios levantó las medidas cautelares a la transformada EIS-Cúcuta S.A. E.S.P. en 2007 con la R/20071300013015- pese a ser inviable.
Como ven el asunto, es de más fondo y el camino por institucionalización, Jorge no lo empieza. ¿Qué haremos? Pues hay que seguir colaborándole y le enviaremos consejos. Pues él fue quien nos invitó a dárselos.
Adenda: “El que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”, refranero popular.
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