A pesar de que la disputa comercial escala con aranceles, restricciones y medidas de presión, Colombia y Ecuador activaron un canal paralelo de cooperación en seguridad. Este 1 de marzo, el Ministerio de Defensa confirmó la puesta en marcha de un plan piloto de integración de inteligencia con participación de Estados Unidos, enfocado exclusivamente en el control del narcotráfico en la zona limítrofe.
El anuncio se produjo en Cartago, Valle del Cauca, durante un consejo de seguridad encabezado por el ministro Pedro Sánchez. La iniciativa contempla la creación de una plataforma conjunta que conecte en tiempo real a autoridades de los tres países para rastrear movimientos de organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
La apuesta parte de un diagnóstico compartido: la frontera se ha convertido en un corredor estratégico para el traslado de cargamentos ilícitos hacia puertos ecuatorianos y, desde allí, a mercados internacionales.
“Este año varias toneladas de marihuana fueron incautadas en Ecuador gracias a la inteligencia colombiana. El 60% de la droga que se incauta a nivel internacional, de acuerdo a unos cálculos, es producto de la inteligencia colombiana”, dijo Sánchez.
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Según explicó el ministro, la fragmentación de la información ha permitido que redes criminales se muevan entre jurisdicciones aprovechando vacíos operativos. El nuevo esquema busca cerrar esa brecha.
“Avanzamos en un plan piloto para integrar la inteligencia en esta región, y coordinado también con los Estados Unidos (...) creando un centro integrado de información que permita compartir información (...) para que no hayan zonas grises”, explicó, añadiendo que no descartan realizar bombardeos en las zonas fronterizas.
En paralelo, aseguró que Colombia ha venido fortaleciendo la cooperación técnica con Ecuador, pues más de cuatro mil uniformados de ese país han recibido formación por parte de autoridades colombianas en procedimientos contra economías ilegales, un apoyo que el Gobierno Nacional considera clave para sostener la presión sobre las estructuras armadas.
El anuncio resulta sorpresivo porque, hace apenas tres días, Daniel Noboa, presidente de Ecuador, anunció que los aranceles hacia productos colombianos pasarían de 30% a 50%; y subió al 900% la tarifa para transportar petróleo a través de su oleoducto. Además, aseguró que “Colombia es el peor socio comercial del país (Ecuador)”.
La decisión del presidente Daniel Noboa de elevar (y de, en un principio, imponer) aranceles a productos colombianos se presentó como una respuesta a lo que Ecuador considera insuficiente control fronterizo frente al crimen organizado.
Pese a que en un inicio la respuesta del Gobierno colombiano no fue conciliadora (pues impuso un arancel del 30% a productos ecuatorianos como retaliación) en los últimos días ha mostrado una postura más negociadora: no solo con el nuevo plan de seguridad apoyado por Estados Unidos, sino que decidió mantener el arancel en 30%, en vez de subirlo como anunció Noboa.
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Mientras logran hacer las paces diplomáticas, políticas y económicas, el gobierno de Noboa enfrenta grandes consecuencias: el fin de semana, el gremio de transportes de aquel país se congregó frente a la sede del gobierno para protestar en contra de los aranceles. Y es que, según sus denuncias -compartidas por el diario TeleSur- su actividad laboral ha caído en un 95% desde que inició la guerra comercial.
En paralelo, un grupo de exministros de Comercio Exterior y de Producción de ambos países publicó un comunicado conjunto en el que advierte que las medidas recientes, aranceles, tasas y prohibiciones, están generando un impacto no deseado sobre las actividades productivas formales y el intercambio binacional.
Para el mandatario ecuatoriano, la única manera de solucionar aquella rencilla es solucionando la crisis de seguridad fronteriza. Ante esto, el ministro de Defensa colombiano aseguró: “el enemigo son los grupos armados, no las naciones (...) hemos identificado la amenaza para que no encuentre espacios seguros en ningún territorio, ni Ecuador ni Colombia”.