Lo que comenzó como una llamada de rutina terminó convirtiéndose en un momento de angustia. Bako, cantante principal de la banda colombiana The Mills, reveló que estuvo a punto de ser víctima de una sofisticada modalidad de fraude telefónico que buscaba vaciar sus cuentas bancarias mediante suplantación de identidad.
El artista compartió la experiencia el 3 de febrero a través de sus redes sociales, donde relató que recibió una comunicación desde un número que coincidía con el identificador oficial de su banco. Del otro lado de la línea, una persona que se presentó como funcionaria de seguridad le informó sobre supuestos movimientos irregulares y un intento de transferencia no autorizada.
Artista colombiano casi es víctima de fraude
La estrategia parecía creíble. Según contó, el interlocutor utilizó un lenguaje técnico, mencionó protocolos internos y hasta le hizo preguntas detalladas sobre transacciones recientes, lo que reforzó la sensación de estar hablando con personal del banco. La presión aumentó cuando le indicaron que debía “proteger” su dinero trasladándolo de inmediato a un bolsillo digital dentro de la misma aplicación bancaria.
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Convencido de que se trataba de una medida preventiva, comenzó a seguir las instrucciones. Sin embargo, un detalle cambió el rumbo de la situación: le pidieron registrar un número de radicado inusual en lugar de su documento de identidad.
En lugar de completar el proceso, decidió dirigirse personalmente a una sucursal física mientras mantenía la llamada activa. Al explicar lo que ocurría frente a los empleados del banco, le dijeron que la entidad nunca solicita movimientos de dinero ni datos sensibles a través de llamadas telefónicas.
El episodio, que pudo terminar en la pérdida total de sus ahorros, llevó al músico a lanzar una advertencia directa a sus seguidores. En su mensaje, insistió en que ningún banco contacta a los clientes para pedirles transferencias, creación de bolsillos o cambios urgentes dentro de la aplicación.
La modalidad, explicó, consiste en inducir a la víctima a trasladar el dinero a cuentas controladas por los delincuentes bajo la falsa promesa de “resguardarlo”. Una vez hecho el movimiento, los fondos desaparecen.
Bako recomendó desconfiar de cualquier llamada inesperada, no entregar información personal ni realizar operaciones financieras bajo presión.
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