El último toque
Para esa fecha, el comandante del Cuerpo de Bomberos de Cúcuta, Aldemar García, pasó revista al personal en formación.
Luego del saludo protocolario fue entonado el himno de la institución, que sonó a despedida y nostalgia.
Afuera de la sede estaban familiares de los funcionarios bomberiles, curiosos y periodistas que querían saber sobre la vieja torre y la sirena, que eran las homenajeadas.El honor de activar el último toque le correspondió a los bomberos más antiguos, entre ellos los capitanes Juan Tomás Toloza García y Silvano Mojica, y el teniente Agustín Díaz, con 35 años de servicio ininterrumpido.
Luego se escuchó el sonido ronco de la sirena, quizá cansada por tantos años de trabajar como el reloj del mediodía de los cucuteños y servir de ave agorera anunciando los incendios.
Durante los 30 segundos que duró el pito, las lágrimas asomaron en los ojos de muchas personas que vivieron en ese recinto buena parte de sus vidas, donde se probaron como hombres y mujeres al servicio de la comunidad.
La sirena, que según los veteranos de la institución vino de Europa, donde sirvió para avisar de bombardeos durante la II Guerra Mundial, finalmente fue bajada del pedestal que ocupó durante 45 años.
Pero para sorpresa de todos, no fue fabricada en Italia o Alemania como aseguraban, sino en Illinois (Estados Unidos), con capacidad instalada de cinco caballos de fuerza, 3.200 voltios y 5,8 amperios.
Lo que sí está confirmado, es que fue traída por Luis Clavijo, quien tenía una oficina de importación en la zona de frontera.
En 1961 el municipio pagó la instalación y desde entonces solo fue bajada dos veces para hacerle mantenimiento y, ese lunes, fue la tercera y definitiva para cambiar de sitio.