Año Nuevo, vida nueva, dice la frase popularizada en una famosa canción decembrina para sintetizar las promesas de cambio y los buenos augurios durante los 365 días que están por llegar, buscando las mejores opciones y alternativas para dejar atrás los tiempos difíciles.
La renovación de intenciones en esta época de lógico debe de ir acompañada de actos, comportamientos y transformaciones para la construcción de un futuro sobre bases sólidas, planeadas y estructuradas.
Colombia, el año entrante, tendrá la oportunidad en las elecciones de Congreso y Presidencia de la República de definir su rumbo para los próximos cuatro años tanto en la renovación del poder Legislativo como con la elección del presidente y el modelo de país que se quiere para el periodo 2026-2030.
La recuperación de la seguridad y enfrentar los desafíos abiertos por medidas como el aumento del 23% del salario mínimo, la anunciada emergencia económica y definir qué ocurrirá con la pretendida Constituyente promovida por el presidente Gustavo Petro.
Norte de Santander que cerró 2025 con una escalada violenta sin precedentes al igual que enfrentando la peor crisis humanitaria de todos los tiempos, no solamente tiene que anhelar sino dar los pasos hacia el desescalamiento de este conflicto armado que ha llegado a sus peores niveles en años.
Con el concurso de la Iglesia católica, los organismos humanitarios y el apoyo de la comunidad internacional se procure sentar a los factores generadores de violencia y llevarlos a que le pongan fin al hostigamiento a la población civil, respeten el Derecho Internacional Humanitario y suspendan la violación de los derechos humanos, en el departamento.
Cúcuta y el área metropolitana tienen como meta preferente la contención de un conflicto armado que en 2025 mostró fuertes síntomas de urbanización como quedó demostrado con las acciones terroristas desatadas por el Ejército de Liberación Nacional en esta región donde tiene gran movilidad y presencia aprovechando la porosa frontera con Venezuela.
La ciudad, en 2026, necesita encontrar la clave para superar un par de problemas estructurales que vienen de tiempo atrás como el desempleo, la informalidad, al igual que la ocupación del espacio público y un aspecto sobre el que debe tomarse una decisión como es la modernización del sistema de transporte urbano, dentro de un gran política de movilidad metropolitana.
El martirio vivido en el Catatumbo a lo largo de año pasado por el espíritu guerrerista de los grupos ilegales que desean apoderarse de su control sería muy grave que se prolongue en el tiempo por los riesgos de perder el territorio si llegare a quedar convertido sumido en una violencia sin fin e incontenible generada por la influencia del narcotráfico.
Mientras tanto en Venezuela, donde 2025 marcó una diferencia radical en cuanto al aumento de la presión política, económica y militar de Estados Unidos contra el régimen de Nicolás Maduro en procura de su abandono del poder, el nuevo año es probable que llegue a señalar también el desencadenamiento de los acontecimientos que procuren el retorno a la democracia y que el electo presidente Edmundo González junto con la líder y premio Nobel de Paz, María Corina Machado, lideren la reconstrucción del vecino país.
¡Bienvenido 2026!
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