Hoy vence el plazo para que un juzgado de Cúcuta se pronuncie de manera definitiva sobre el regreso a clases presenciales en la ciudad, por lo que, en cualquier momento, ver a los estudiantes en las aulas podría ser una realidad.
Sin embargo, para los habitantes del barrio El Contento, en la Comuna 1, en lugar de alegría, esta posibilidad les representa gran preocupación, por el riesgo que corre la integridad física de los menores, ante el deterioro de los centros educativos.
En esta zona se encuentran dos sedes del Colegio Gonzalo Rivera Laguado: la escuela Perpetuo Socorro y la del Espíritu Santo, ambas en condiciones deplorables, según advierten los residentes.
En vista de la situación, el grupo de ediles de la Comuna solicitó la intervención de la Secretaría de Educación Municipal, que asistió al lugar, tomó medidas del sitio y pidió a los líderes radicar un proyecto de renovación estructural para los planteles.
“Supuestamente, el proyecto fue aprobado para iniciar a mitad de julio, pero en una reunión con la representante de Educación, nos dieron la sorpresa de que el proyecto ya no va, porque los recursos se destinaron para la compra e instalación de baterías sanitarias”, declaró María del Pilar Díaz, lideresa comunal.
Para los miembros de la Junta Administradora Local (JAL), resultó de mal gusto que se tomara esta decisión, la cual calificaron como arbitraria, mucho más cuando en la misma inspección hecha por la ingeniera delegada por la Secretaría, parte del techo de los salones se desplomó.
“Las condiciones de la escuela son peligrosas para el regreso de los estudiantes. Hay una pared que tiene de 15 a 20 centímetros de cableado eléctrico y colinda con unas viviendas; los vecinos de alrededor están preocupados por el momento en el que se caiga, porque, ¿quién responde?”, afirmó Díaz.
Representantes de los padres de familia, coordinadores de las escuelas y la comunidad, temen que se presente un siniestro, de no intervenirse los planteles como se tenía previsto.
Conozca: la historia de Solange Galvis, una respetada dama de El Contento en otra época, que sobrevivió a ser habitante de calle.
Raúl Rivera, líder cívico del barrio, rechazó también que, una vez aprobado el proyecto de renovación, se cambiara el plan original, y enfatizó que la integridad física de los niños es tan importante como cumplir con los protocolos de bioseguridad.
“Aquí se ve la necesidad de las escuelas. Las casas sin habitar se deterioran, y de que se presentará un riesgo tarde o temprano se dará, si los entes responsables no hacen la gestión original”, apuntó Rivera.
Pedro Castellanos, vicepresidente de la JAL, hizo un llamado a la Alcaldía de Cúcuta para que preste mayor atención a la parte polideportiva, de aulas y sanitaria, que “están totalmente antihigiénicos y deteriorados”, al igual que en muchas otras instituciones de la ciudad.