La muerte de una pareja y su hijo de cuatro años en la isla de San Andrés continúa generando conmoción en el país. Tras conocerse el dictamen de Medicina Legal sobre la causa del fallecimiento, el Hotel Portobelo Convention emitió un comunicado oficial en el que fijó su posición frente a la tragedia.
Resultados de Medicina Legal generan controversia
De acuerdo con el informe forense, Tito Nelson Martínez Hernández, su esposa Viviana Andrea Canro Zuluaga y el pequeño Kevin Matías Martínez Canro perdieron la vida por inhalación de fosfina, un gas altamente tóxico que se habría filtrado en la habitación 404, donde la familia se hospedaba el pasado 11 de julio.
La sustancia, utilizada en fumigaciones, puede causar graves complicaciones respiratorias, convulsiones y la muerte en cuestión de horas. Medicina Legal confirmó que los tres cuerpos presentaban rastros de intoxicación con este químico, lo que reforzó la hipótesis de una fumigación previa en el lugar.
El hotel responsabiliza a empresa de fumigación
Ante la publicación del informe, el Hotel Portobelo Convention señaló como presunta responsable a la compañía Livingston & Company E.U., contratada para realizar fumigaciones en sus instalaciones. Según el comunicado, la empresa habría empleado fosfina sin autorización y en contravía de los protocolos establecidos.
Lea aquí: ¿Qué es la fosfina, el gas que causó la muerte de una familia en un hotel de San Andrés?
“El químico que causó la intoxicación corresponde a una sustancia utilizada sin nuestra autorización por la empresa de fumigación, en flagrante violación de los protocolos de seguridad”, expresó la administración del hotel.
No obstante, persisten interrogantes sobre la actuación del establecimiento, ya que la familia Martínez habría solicitado el cambio de habitación al percibir un fuerte olor, petición que inicialmente no fue atendida. Esta omisión hace parte de las indagaciones que adelantan las autoridades judiciales.
Investigaciones en curso
Mientras la Fiscalía revisa las inconsistencias entre lo reportado por la empresa de fumigación y lo encontrado por Medicina Legal, la comunidad de la isla y los turistas esperan claridad frente a un caso que ha puesto bajo la lupa los protocolos de bioseguridad en hoteles.
La tragedia, ocurrida mientras la familia bogotana cumplía su anhelado viaje a San Andrés, reabre el debate sobre la responsabilidad compartida entre los prestadores de servicios turísticos y las empresas contratistas en materia de seguridad sanitaria.
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