Es usted de las personas que cada noche deja su teléfono celular cargando en una mesa y cuando despierta nota que ha tenido conversaciones de texto de forma inconsciente o de día recibe llamadas ‘fantasmas’ que lo hacen mirar constantemente el celular sin haber sonado?
Pero, además, ¿padece un miedo irracional a salir de casa sin su móvil, no soporta unos pocos minutos sin estar revisando el chat o el registro de llamadas, de escribirle a alguien sin necesitarlo o siente ansiedad por la posibilidad de que se descargue el aparato?
Suena extraño, pero es real, y lo más probable es que está padeciendo de nomofobia.
El término proviene del anglicismo no-mobile-phone-phobia y significa ese pánico desmesurado que surge al no tener el celular cerca y no poder manipularlo, bajo el riesgo que mientras más se use, más se padece de dicha fobia u obsesión.
De acuerdo con Rolando Salazar Sarmiento, decano de la Facultad de Sicología de la Fundación Universitaria Sanitas, existen personas que ante la ausencia del celular, empiezan a padecer de ansiedad, pensamientos obsesivos e inclusive sensaciones de abstinencia.
“Yo podría estar sin el celular, pero buscaría otra manera de comunicarme por computador”, dice una estudiante de diseño cucuteña, aún no convencida de dejar su celular en casa.
Por cuenta del uso desmedido del celular, se puede llegar a afectar el rendimiento en el trabajo o el estudio. La dificultad para concentrarse, por prestarle mayor atención al celular, genera conflictos para el cumplimiento de las actividades diarias o familiares.
Detrás de esta fobia se configura la realidad de millones de adolescentes y adultos jóvenes en el mundo: muchos de ellos viven una vida virtual a través de las redes sociales como Facebook, Twitter, Youtube, entre otras. Por ello, quedarse sin teléfono es quedarse sin amigos, sin novio (o novia) y sin contacto con el mundo.
“Es ahí cuando la amenaza de quedarse sin celular hace que los individuos que la padecen se sientan solos, tristes y aislados, y por ello aparecen los síntomas mencionados”, señala un informe de la compañía de seguros Sura.
La enfermedad del sigo XXI
La nomofobia ha sido considerada la enfermedad del siglo XXI, a causa de la dependencia a los celulares por su uso desmedido. Principalmente, afecta a adolescentes y adultos jóvenes.
Con el uso frecuente del celular se puede llegar a sentir que este pequeño dispositivo es una extensión del cuerpo, como si al usarlo se encontrara seguridad, autoestima y una sensación de compañía cuando se chatea.
“Padecer de intensa ansiedad, taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza y dolor de estómago al no tener el celular, son algunos de los síntomas más frecuentes”, agrega Salazar. “De igual manera, quienes lo sufren, suelen ser personas inseguras y de baja autoestima”.
Las personas nomofóbicas llegan al punto de revisar el celular de manera permanente en reuniones y hasta en el baño, llegando a resultar un elemento de conflicto en la interacción con otras personas.
“Uno de los comportamientos más evidentes de quienes están padeciendo de nomofobia es el estrés que les genera aquellas situaciones en las que no pueden manipular el celular, por ejemplo en bancos, cines o iglesias”, agrega el experto.
En cifras
Una encuesta adelantada por la compañía SecurEnvoy, en el Reino Unido, determinó que 61 por ciento de los hombres y 70 de las mujeres sufren de estrés, angustia, pánico, sudoración, insomnio y ansiedad cuando pierden o deben apagar sus teléfonos. El 41% de los encuestados prefieren tener un celular adicional, para evitar quedarse incomunicados.
Los jóvenes entre 18 y 24 años son los más propensos a padecer la nomofobia. En segundo lugar se encuentran las personas entre 25 y 34 años.
¿Cómo superarlo?
Las siguientes son algunas recomendaciones para superar la nomofobia.
Al igual que otro tipo de situaciones de dependencia, el primer paso es ser conscientes de las implicaciones negativas de estos comportamientos.
- Apagar el celular durante la noche, a una hora determinada, y que coincida con el horario de descanso.
- Intentar alejarse del celular por espacios prolongados durante el día, logrando que este aparato sea realmente una herramienta que facilite la vida.
- Establecer normas sobre el uso de estos aparatos en las casas, especialmente en los momentos de convivencia familiar.
- Apagar las notificaciones del celular permite que las personas no estén pendientes de cada alerta que llega.
- De vez en cuando desactivar los datos y solo tener el celular como móvil para recibir llamadas de emergencias.
- Practicar deportes, crear hábitos de lectura u otras actividades sociales que excluya el estar conectados.
- No chatear ni hablar por teléfono mientras se almuerza, cena o conversa con alguien.
- Nunca chatear ni hablar por teléfono mientras conduce un vehículo.
- Los fines de semana, disponer de algunas horas para desintoxicarte del celular.
- Educar a los hijos sobre el uso respetuoso del celular.
Test: ¿Es usted nomofóbico?

Resultado
Si obtenemos entre 0 y 2 respuestas en las que nos vemos identificados, es muy probable que la tecnología no nos importe mucho.
Entre 3 y 4, aún no hemos llegado al punto de no retorno y mucha gente se encuentra en este estadio, pero debemos tener cuidado.
Si las respuestas son afirmativas entre 5 y 7 veces, ya se ha cruzado la línea y podemos acabar aún peor.
Si nos vemos reflejados en 8 o más, es el momento de acudir y pedir ayuda a los especialistas.
