Un ambiente enrarecido se percibe en las calles del barrio Las Delicias tras el asesinato de cuatro personas en este sector. Tres de ellas eran residentes del mismo lugar. Se trató de un ataque frío y calculado que mantiene encendido el estado de alarma que vive actualmente la ciudad.
Aunque mayo apenas completa cuatro días, la cifra de homicidios ya asciende a ocho en el área metropolitana de Cúcuta, seis de ellos en la capital nortesantandereana, que ya presenció su primera masacre del mes.
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Las víctimas de este nuevo episodio sangriento fueron cuatro hombres identificados como Pedro Emilio Leal Sánchez, William Giovanny López González, Sergio Andrés Durán Sánchez y Didier Fabián Trujillo.
Todos eran residentes de la zona y fueron acribillados en la glorieta que comunica los edificios residenciales de Hibiscos con el Anillo Vial Occidental, otro escenario recurrente en esta ola de violencia.
Desde allí habrían salido dos hombres en motocicleta, portando armas de fuego, con la clara intención de desatar la violencia y romper con lo que se había convertido casi en una tradición en este lugar.
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En la glorieta
En esa estructura circular era habitual que residentes de Hibiscos, Las Delicias y otros sectores cercanos se reunieran en horas de la noche, especialmente los fines de semana, para compartir algunas cervezas, escuchar música y pasar un rato agradable. Eso era precisamente lo que ocurría en la madrugada de ayer, 3 de mayo.
Bajo un pequeño techo de aluminio, sostenido por algunos palos, se encontraba reunido un grupo de seis personas, entre ellas las víctimas.
Las tapas metálicas caían al suelo y las botellas se vaciaban, sin que nadie sospechara lo que estaba por suceder. A las 2:15 de la madrugada aparecieron los criminales.
Se detuvieron frente al grupo en una motocicleta Suzuki GN y, sin mediar palabra ni discriminar objetivos, abrieron fuego. La precisión de los atacantes fue letal: en cuestión de segundos dejaron tres víctimas mortales.
Pedro Emilio cayó de inmediato tras recibir un disparo en la parte derecha de la cabeza. William también se desplomó luego de un impacto en la espalda. Sergio intentó huir, pero no logró escapar: dos balas lo impactaron en la muñeca izquierda, otra en el pecho y una más en la espalda, heridas que le causaron la muerte.
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Los tres quedaron tendidos a escasos centímetros de distancia, junto a las botellas, las tapas y la nevera encadenada al sitio de donde sacaban las cervezas. Los demás presentes corrieron para ponerse a salvo; algunos lo lograron, pero otro no.
Se trataba de Didier, quien huyó hacia una zona boscosa gravemente herido, perdiéndose momentáneamente. Mientras tanto, los responsables escaparon y los vecinos alertaron a las autoridades.
En el lugar fueron encontrados los tres cuerpos. Las autoridades realizaron el levantamiento e inspeccionaron la escena del crimen, donde hallaron 11 vainillas de calibre 9 milímetros. En la zona hay varias cámaras de seguridad que podrían aportar pistas sobre los responsables.
Pasadas las tres de la madrugada, los uniformados se retiraron. Sin embargo, horas después regresaron para realizar una inspección más detallada y encontraron a Didier, ya sin vida, en la zona boscosa hacia la que había huido.
Los móviles del crimen siguen en investigación. Hasta el momento, no se ha establecido si el ataque iba dirigido contra una persona en particular o si se trató de un mensaje de terror.