La cancha La Bombonera, en la Primera etapa de Atalaya, se llenó de niños y colorido el fin de semana. 300 menores del Centro de Desarrollo Infantil Auroras de Colores, operado por Comfanorte, se dieron cita en el lugar para reclamar el espacio deportivo y recreativo.
Los niños del CDI del instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), llegaron al arenoso terreno acompañados de sus padres, siguiendo el lineamiento de la campaña internacional ‘Presencia’, que se llevó a cabo de forma paralela en Cúcuta, Bogotá, Villavivencio, Barranquilla, Bucaramanga, en la conmemoración de el dia De el Niño
‘Presencia’, el hilo que nos une con la infancia, hace parte de la estrategia educativa Regio Emilia, que adoptó desde el año pasado Aurora de Colores mediante gestión de Claudia Uribe y Luis Alfonso Pérez, de Comfanorte.
La campaña, que consiste en que los menores recuperen los espacios recreativos y deportivos como canchas y parques, busca que los niños vuelvan a los juegos tradicionales para reforzar los lazos entre padres e hijos.
“Los niños de hoy en día, viven más pendientes de la tecnología y los videojuegos que de otras cosas. Con ‘Presencia’ se pretende reactivar los espacios perdidos”, explicó Leonor Sabogal, del CDI ubicado a escasos metros del Policlínico de Atalaya.
Con el lema ‘la ausencia genera violencia, marque presencia’, se desarrolló la actividad educativa, donde padres e hijos se unieron en torno a un muñeco de trapo que elaboraron con retazos de telas los últimos cinco meses.
Las madres fueron capacitadas en el centro infantil para que tejieran con sus propias manos el símbolo de la campaña.
Cada muñeco tenía escrito en el pecho la leyenda ‘cuenta conmigo’, para que los pequeñines sintieran que siempre pueden contar con alguien cuando lo necesiten.
Sobre una gran silueta humana, hecha en tela, los padres de familia extendieron los muñecos de trapo. Allí no solo estaban sus creaciones, sino también las de sus vecinos de otras ciudades, gracias a un intercambio que se hizo con otros hogares del país.
Luego de una pequeña reflexión donde se invitaba a respetar los espacios infantiles y a compartir más tiempo con los menores, los niños recogieron las creaciones de trapo y se unieron en un fuerte abrazo con sus padres, mientras repetían al unísono “cuenta conmigo, que yo cuento contigo”.
