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Por los barrios
‘Parecía como si la montaña llorara’
La tierra empezó a abrirse a la 1:00 de la mañana por las constantes lluvias lo que alertó a los residentes para evacuar las viviendas. Invierno azota a Cúcuta Mineros de San Faustino Santiago, incomunicado   Lluvias en San Faustino
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Miércoles, 30 de Noviembre de 2011

Un verdadero éxodo se vivió en el asentamiento 5 de Mayo, cerca al barrio la Ermita en la ciudadela Juan Atalaya. Desde la 1:00 de la madrugada los habitantes tuvieron que evacuar las casas debido a que las contantes lluvias hicieron que el terreno cediera y la tierra se abriera.

“Parecía que la montaña llorara de tanta cantidad de agua que se filtraba por entre la tierra”, fue la gráfica descripción de una de las afectadas que cargaba la colchoneta al hombro hasta uno de los camiones dispuestos para el trasteo de emergencia.

El martes en la noche nadie durmió. Los habitantes aciertan en decir lo mismo: por la fuerza y constancia de la lluvia presentían este desenlace.

En cuestión de minutos la tierra se abrió destruyendo las viviendas de madera y zinc, como si se tratara de las que adornan el pesebre.

Invierno azota a Cúcuta

 

 

Los primeros en sentir y escuchar el estruendo se encargaron de tocar las puertas de los vecinos para despertarlos y evitar una tragedia. En menos de media hora todos los residentes estaban alerta sacando los pocos enseres que tenían.

Sillas, colchones, tablas, camas, mesas y electrodomésticos fueron sacados por sus propietarios en hombros y cargados en la espalda. Los niños, inocentes de la situación, jugaban a cargar baldes y ollas hasta los camiones.

Quienes perdieron el lugar de habitación no se resignaron a perder también el techo. En pocas horas desarmaron los ranchos que seguían en pie, llevándose las hojas de zinc y tablas para empezar de nuevo en otro lugar.

Los habitantes del 5 de Mayo no perdieron las esperanzas ni la fe en Dios y daban gracias al Todopoderoso porque no había ocasionado ninguna pérdida humana que lamentar. Algunos recordaron la tragedia por la ola invernal ocurrida hace pocos días en Manizales y se sentían afortunados de conservar a todos los miembros de la familia con vida.

La mayor preocupación de los nuevos damnificados era precisamente el no tener un sitio donde quedarse. Por eso estuvieron atentos a las indicaciones del Comité Local de Atención y Prevención de Desastres (Clopad) y de la Defensa Civil, para saber qué debían hacer y así obtener algún tipo de ayuda.

Por el momento, se inició con el censo de los afectados. La Policía Nacional también hizo presencia ayudando a los afectados a sacar sus enseres.

Ellos no fueron los únicos afectados por las lluvias del martes en la noche. En el asentamiento Nuevo Renacer, que está en el mismo vecindario, también se vio perjudicado. Nuevo Renacer se encuentra ubicado en la comuna 7 de la ciudadela Juan Atalaya cerca al barrio Camilo Daza.

Ubernel Palencia, quien lleva 6 meses viviendo con su esposa y sus tres hijos de 7, 10 y 13 años en el sector, desde temprano empezó a sacar los enseres. La filtración del agua en el piso arcilloso lo alertó. Cuando salió de su vivienda vio como sus vecinos empezaban también la evacuación.

Palencia, desplazado del Cesar al igual que las 20 familias que habitan este sector, no tiene para donde irse.

Para este hombre, su esposa y sus hijos al igual que muchas familias de estos asentamientos de la ciudadela Juan Atalaya, noviembre se despidió mal, y diciembre llegó incierto.
 
Un anuncio hecho realidad

A la media noche,  Alba Ramírez y su esposo, Orlando Flórez, esperaban al mayor de sus hijos que no se encontraba en la casa debido al horario de trabajo.

Desde las 8:30 de la noche, la lluvia comenzó a golpear con fuerza los techos de las casas en la parte más alta de San Mateo. Con miedo y preocupación, los habitantes del barrio se aferraban a la esperanza de que no fuera esa lluvia la que desatara una tragedia.

A las 12:20, Alba y Orlando vieron llegar a su hijo, completamente mojado, que apenas entró a la casa les notificó: “La pared de la entrada se va a caer”.

Tan solo 10 minutos después, el lapidario anuncio se hizo realidad. El ruido constante de la lluvia sobre los techos, se vio interrumpido por un fortísimo estruendo. Alba, Orlando y los dos muchachos estaban ya en sus habitaciones pero la zozobra y los presentimientos no los dejaba conciliar el sueño.

Por fortuna las pérdidas fueron solo materiales. Este miércoles, ambos tuvieron que continuar con sus labores ordinarias. A las 6:00 de la mañana, Orlando salía de su casa para comenzar con la ruta de transporte que le correspondía en el día, y Alba comenzaba a preparar el almuerzo. Ambos amanecieron con la sensación de haberse quedado en la calle.

La casa es arrendada, y las pérdidas son prácticamente totales. Aunque el muro de la entrada se desplomó, una pronunciada grieta atravesando toda la vivienda y el temor de que llegue la noche y con ella la lluvia, los hizo decidir no pasar una noche más dentro de ella.

A punto de ocurrir

Luis Alfredo Botello vive con su esposa y su hijo de 8 días de nacido, en un rústico rancho que contrasta con una envidiable panorámica de la capital de Norte de Santander.

Llegar a la casa de Luis Alfredo es tan difícil como la situación que está viviendo, pues el terreno que sostiene su vivienda lleva más de dos días botando agua, y lo que está a punto de ocurrir, él ya lo sabe.

“Las fuertes lluvias de los últimos días han hecho que el cerro acumule tanta agua que en cualquier momento va a ceder”, sostiene Botello.

Hace 4 años que llegó a vivir al barrio San Mateo y cuando observa su complicada situación, recuerda la tragedia de Gramalote, de donde es oriundo, y del cual  guarda los mejores recuerdos de su vida.

Botello es albañil, pero las condiciones climatológicas de las últimas semanas no lo han dejado trabajar. En cambio, ha tenido que quedarse en su casa sacando el agua con baldes y limpiando el lodo que se escurre por las paredes.

 

 

Hermelina vive otra tragedia

La pasada temporada de lluvias no ha sido olvidada por los habitantes del barrio San Mateo. Y es que para Hermelina Ardila, solo basta con asomarse por la ventana y mirar la vivienda abandonada que parece colgar de un hilo, que si se rompiera caería en el techo de la suya.

Hermelina vive con su nieto Antony, y la angustia que siente cada vez que comienza a llover, es diferente a la de los demás vecinos del barrio. Ella no teme que el piso de su casa ceda, sino por la amenaza que se cierne sobre ella y su sobrino.

Las personas que habitaban esa casa ya fueron reubicadas, pero los muros que amenazaban con caerse continúan asechando la tranquilidad de Hermelina y de los vecinos cercanos, que temen que uno de esos escombros, al caer choquen con alguna casa y ocasione una tragedia mayor.

No solo en la parte alta de San Mateo el invierno hace de las suyas. En general, la ciudadela La Libertad vive diariamente la difícil situación que causa la fuerza de la naturaleza, incluso algunos habitantes, se preguntan constantemente si realmente está preparada Cúcuta para sobreponerse de un desastre.

 

 

El reporte del Clopad

Según Yesid Arias, coordinador delComité Local de Atención y Prevención de Desastres (Clopad), en el asentamiento 5 de Mayo ocurrió un desplazamiento de las placas por retención de lico.

“La falla golpeó a 16 familias con destrucción total de viviendas, la línea de riesgo puede avanzar a 40 o 50 familias más,porque partió desde la falda y la parte alta queda más vulnerable y en mayor riesgo”, alertó.

El Clopad recibió el reporte de la emergencia a la 1:35 de la madrugada, por parte de la Policía Nacional.

“La ciudad colapsó desde las 4:00 de la mañana por los niveles de agua. El canal Bogotá iba en su 80% de captación. Los ríos Pamplonita y Zulia  estaban bastante crecidos. También se presentaron  inundaciones en la zona rural, en el sector de Bajo Guaramito, Guaramito, Fundación, Buena Esperanza, Puerto Villamizar, Puerto León, Aguaclara. Hubo afectaciones en los barrios San Mateo, San Rafael y Sevilla”, declaró.

“La comunidad está colaborando, algunos damnificados utilizan autoalbergues. Por el momento estamos esperando directrices de la alcaldesa María Eugenia Riascos Rodríguez y del comité local para empezar a buscar albergues”, agregó.

 

 

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