Insultos, agresiones físicas, daños en su propiedad, amenazas de muerte y hasta actos de brujería y hechicería han tenido que aguantar Miriam Molina y su familia por más de cuatro años.
Las responsables de su pesadilla son sus dos vecinas de la casa de enfrente, unas fanáticas religiosas, dice Miriam, que desde que llegaron al conjunto le han hecho la vida imposible a ella y a su familia. “Dicen que nosotras estamos poseídas por el demonio y nos hacen brujerías y cosas raras para sacarnos de acá”, afirmó la afectada.
Las mujeres les han roto los vidrios de la casa, las han atacado con cuchillos y aseguran que “le van a pagar a un sicario para que las maten”.
Aunque Miriam ha recurrido a las autoridades, no ha conseguido que le solucionen el problema y ella y su familia viven atemorizadas y prácticamente encerradas en su propia casa.
De sueño a pesadilla
El sueño de Miriam Molina y de los suyos de tener casa propia se hizo realidad a finales de 2008.
Con mucho esfuerzo la comerciante, sus dos hijos y su nieto adquirieron la casa número tres del bloque cinco en el conjunto residencial Nuevo Horizonte del vecino municipio de Soacha.
El problema comenzó a mediados de 2009, cuando las dos mujeres y un niño pequeño llegaron a habitar la casa 18 del bloque cuatro, que queda justo frente a la de Miriam. Ocho días después de su llegada se presentó el primer problema.
“Unos muchachos de por aquí le dañaron el jardín a la señora y ella nos echó la culpa. Dijo que habíamos sido nosotras y empezó a insultarnos y a agredirnos. Al día siguiente nos rompieron los vidrios de la casa y nos dijeron que teníamos que arreglarles el jardín”, afirmó Miriam, quien tiene problemas de corazón por cuenta del estrés y la angustia que le produce el estar amenazada de muerte por sus vecinas.
Días después, cuando la hija de Miriam saludó a uno de los vecinos del conjunto, las mujeres de enfrente la empezaron a insultar diciéndole que era una “busca problemas y que estaba poseída por el diablo”. Luego la golpearon y la amenazaron con un cuchillo.
De ahí en adelante se presentó toda clase de atropellos y agresiones. “Pasaban volantes por debajo de la puerta diciendo que iban a matar mi hijo”, aseguró la agobiada mujer.
"Intentaron matar a mi hija"
Según Miriam, el último y más terrible incidente se presentó el pasado 13 de septiembre, cuando una de las vecinas, en medio de una pelea con su hija, le arrebató al celador el revólver de dotación y le apuntó a la joven y a su otro hijo de 11 años.
“Ella intentó disparar, pero la pistola tenía el seguro puesto”, afirmó la afectada. Otra vigilante del conjunto le quitó el arma a la vecina iracunda. Finalmente la Policía se la llevó y el incidente no pasó a mayores.
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