Una rústica banca, un destartalado balancín y un terreno para construir el parque es lo único que tienen los niños del asentamiento Colinas de Bello Monte para divertirse.
En el arenoso espacio juegan canicas mientras sueñan con poder montarse en columpios de verdad, de los mismos que tienen sus vecinos del barrio de enseguida.
Pese a que los vecinos llegaron hace 8 años al asentamiento, las 120 familias que habitan la parte alta de la colina no tienen un espacio óptimo para divertirse.
Ni siquiera en la calle se puede jugar. Como las vías son destapadas y empinadas los niños no tienen donde montar en bicicleta, patineta o patines, o jugar un partido de fútbol.
Patricio Blanco, vicepresidente del barrio, dijo que el único juego infantil del parque lo construyó la comunidad.
Incluso, en el lugar instalaron un tobogán que retiraron de una piscina de la ciudad y lo acondicionaron para los juegos infantiles.
“Tomamos parte del tobogán y lo acondicionamos para el uso de los niños. Como no tenía bases sólidas se cayó y ahora lo utilizamos como puente”, explicó Blanco.
El improvisado tobogán ahora les sirve de paso peatonal a los de la avenida 5. La estructura fue atravesada sobre un caño de aguas lluvias, para habilitar el paso.
Aunque la comunidad ha gestionado la construcción de espacios recreativos su condición de ocupantes ilegales les impide acceder a beneficios municipales, por lo que por sus propios medios y con más ganas que recursos luchan por habilitarles un espacio digno a sus niños.
Por ahora, los vecinos adelantan el proceso de legalización para acceder a recursos municipales para la construcción del parque, mientras sus hijos juegan en un espacio vacío soñando con montarse en columpios de verdad.
