“Ya tenemos un diagnóstico relativamente claro, entonces la pregunta ahora es: ¿qué hacer frente a la continuación e intensificación del conflicto?”, dijo.
Para tratar de responder esa pregunta, la Comisión organizó ayer, en Cúcuta, una nueva jornada de los ‘Diálogos para la No Continuidad y la No Repetición’ en la que estuvieron presentes representantes de organizaciones sociales, defensoras de derechos humanos, autoridades regionales, entre otros.
Falta voluntad política
José Miguel Vivanco, director de la División de las Américas de Human Rights Watch, manifestó su preocupación por lo que viene ocurriendo en el Catatumbo y especialmente por la situación a la que se enfrentan las comunidades ante el constante incremento de la confrontación entre los grupos armados, y señaló que ha sido evidente la falta de voluntad política para hacerle frente a este escenario.
Para Vivanco, hay al menos cuatro medidas específicas que se deben tener en cuenta, si lo que se quiere es frenar la escalada violenta que tiene sumida a la población de la zona.
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La primera de ellas, aseguró, es aumentar la presencia del Estado, no solo en términos sociales, sino de justicia, pues ante la ausencia de funcionarios que investiguen y asuman los casos que se presentan a diario, la impunidad crece.
“Esto no es una prioridad para las autoridades. Hay una enorme debilidad en la coordinación de la institucionalidad, a lo que se le suma un alto grado de corrupción”, dijo.
Entre tanto, agregó que mientras los grupos armados puedan usar a Venezuela como su retaguardia, va a ser muy difícil que la apuesta militar logre resultados mejores. “Lo que hemos visto en el Catatumbo es que el Gobierno manda tropas y tropas, pero eso no ha logrado mejorar los indicadores. La estrategia tiene que estar más enfocada a proteger la población y prevenir los abusos”, propuso.
Enfrentar de una manera mucho más eficaz el problema del narcotráfico y darle mayor valor a las alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo, son otros de los aspectos en los que insistió Vivanco.
“Implementar estos planes va a ayudar a fortalecer la relación entre el Estado y la población. En muchas zonas, las personas sienten que el Estado es únicamente la Fuerza Pública”, opinó.
El expresidente Ernesto Samper, quien también participó en el diálogo, insistió en la propuesta que desde el año pasado han venido liderando en el Catatumbo para desescalar el conflicto y sacar a la población de la confrontación armada, sobre la base de unos mínimos humanitarios.
“Si logramos trancar la ‘hemorragia’ con estos acuerdos, al menos en algunas partes, y les damos un apoyo de presencia social y gestión humanitaria a las comunidades, creo que si no es el final del conflicto, por lo menos vamos a evitar que este sea más doloroso”, consideró.
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