El barrio 6 de Enero despertó ayer, 15 de abril, entre el miedo y la incertidumbre. Aunque desde la noche anterior se habían escuchado disparos, muchos habitantes siguieron con su rutina sin dimensionar lo ocurrido. Mientras dentro de las viviendas la noche transcurría en aparente calma, en las calles se desarrollaba un episodio violento que dejó no solo rastros de bala, sino también un mensaje intimidante.
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“Fuera AK-47, ELN presente”, era uno de los tantos mensajes que aparecieron pintados en las fachadas de varias viviendas del sector. De inmediato, estos grafitis fueron relacionados con los disparos que se oyeron, pero pronto se conoció el verdadero objetivo de los mismos.
La víctima fue el venezolano Hildemaro Abimelec Castillo Ceballos, quien habría sido sacado de su vivienda en ese mismo sector y asesinado con arma de fuego por desconocidos que, al parecer, serían los mismos que dejaron los grafitis durante la noche. El crimen no pasó desapercibido y los vecinos llamaron a las autoridades, quienes arribaron para encontrar el cuerpo, que estaba sin identificar.
Al amanecer, los residentes encontraron las evidencias de lo ocurrido. Lo primero que reportaron a las autoridades fueron los grafitis. La Policía llegó al lugar y confirmó la presencia de estos mensajes en cerca de una decena de viviendas, pintadas de manera indiscriminada.
Algunas paredes tenían mensajes simples, como las iniciales del grupo; otras contenían amenazas directas contra una banda rival, e incluso acusaciones de “paracos”. Luego indagaron con la comunidad para obtener pistas sobre los responsables.
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Posteriormente en las instalaciones de Medicina Legal se logró la plena identificación del joven, de 23 años, edad que había cumplido apenas dos meses antes de su muerte.
En horas de la tarde, el Ejército también hizo presencia en el sector con patrullajes para reforzar la seguridad, mientras los habitantes intentaban retomar la normalidad en medio de un ambiente marcado por el temor.
La familia de Hildemaro, oriunda del estado Aragua (Venezuela) y radicada en la ciudad en busca de nuevas oportunidades, adelantaba los trámites judiciales y funerarios. Amigos y allegados lamentaron lo ocurrido y aseguraron que el joven no tenía vínculos con estructuras delincuenciales.
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