La guerra de aranceles que comenzó Ecuador y a la que respondió Colombia afectará la competitividad de sectores productivos del país, alguno de ellos de Norte de Santander.
El jueves pasado, el presidente Daniel Noboa decidió subir del 30% al 50% los aranceles a las importaciones colombianas desde el 1 de marzo, luego de que durante febrero impusiera una tasa de seguridad del 30%.
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Por esta razón, su homólogo Gustavo Petro tomó una medida similar para una veintena de productos colombianos, la cual aplicó el mes pasado, y desde este lunes también amplió los aranceles al 50% y extendió el listado de bienes gravados a más de 100 nuevos productos, entre ellos sal y azufre.
Las consecuencias de esa guerra comercial serán lamentables para el país y para Norte de Santander, porque, de acuerdo con el director de la Comisión Regional de Competitividad, José Gabriel Román Medina, Colombia exporta anualmente a Ecuador, su sexto socio comercial, cerca de US$2.000 millones y, de esta cifra, el departamento aporta aproximadamente el 1%, lo que representa entre unos US$20 millones.

“Observamos con preocupación que la reciprocidad del 50% aplicada por los gobiernos, aunque busca generar un equilibrio diplomático, encarece insumos esenciales para el desarrollo. El impacto no es solo un sobrecosto arancelario, sino una pérdida crítica de competitividad estructural”, dijo Román a La Opinión.
El funcionario destacó que, para las pequeñas y medianas empresas de calzado, confecciones y cerámica de la región, que tienen en Ecuador un mercado histórico y estratégico, este gravamen representa, en la práctica, un obstáculo inevitable para comercializar.
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“Como territorio de frontera, entendemos perfectamente la dinámica del comercio binacional y las limitaciones que generan las confrontaciones políticas; es una realidad que ya hemos vivido. Estas tensiones afectan nuestras cadenas productivas. Estamos convencidos de que las regiones deben construirse a través del diálogo binacional y no sobre la base de la confrontación arancelaria”, agregó.
Piden levantar aranceles
El director de la Comisión Regional de Competitividad manifestó que están atentos para colaborar en la búsqueda de nuevos mercados; por ejemplo, hoy los empresarios cuentan nuevamente con Venezuela en el mapa de las relaciones comerciales. No obstante, exhortó al Gobierno a priorizar el diálogo con Ecuador.
“Contamos con aliados estratégicos en la Mesa de Internacionalización del departamento: las cámaras de comercio, la Gobernación, ProColombia y la academia. Allí, la triple hélice funciona de manera adecuada, buscando siempre diversificar la canasta exportadora y los destinos de los bienes y servicios de nuestra región”, apuntó José Gabriel Román.
Para el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, es necesario constituir una mesa de trabajo entre ambos países que permita diseñar soluciones a los problemas que ha planteado Noboa en materia de seguridad y hacer seguimiento al cumplimiento de esas acciones, porque la queja del mandatario es que se han establecido compromisos y no se han cumplido.
“Hacemos un llamado a los gobiernos a levantar de manera inmediata las barreras que han construido alrededor del comercio formal. Nos corresponde defender el comercio legal de los dos países, porque están dañando su aparato económico y solo se está beneficiando la ilegalidad”, dijo Díaz.
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El peso de la relación

De acuerdo con la Comisión Regional de Competitividad de Norte de Santander, Ecuador es el principal mercado del calzado y las confecciones; el sector de la construcción es otro actor relevante allá, con productos de arcilla y cerámica; y, en el ámbito de la agroindustria, los empresarios de la palma y el café generan productos con alta demanda por parte de ese país.
Por otra parte, desde Ecuador provienen, principalmente, alimentos de mar, como enlatados de atún y pescados procesados, así como tableros de madera y polímeros plásticos que abastecen el mercado local.
Según los datos de Analdex, al aislar los bienes no minero-energéticos, que representaron el 90,2% del total exportado a Ecuador en 2025, el panorama es más dinámico. Estos productos sumaron US$1.666,2 millones, frente a US$1.556,1 millones en 2024, lo que representa un crecimiento del 7,1%.
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Este desempeño confirma que la nación andina no solo es un destino relevante, sino que se consolida como el segundo comprador de la canasta no minero-energética colombiana, lo cual refuerza la importancia de preservar condiciones estables y previsibles de acceso para el comercio formal.
Mientras que, para Ecuador, Colombia también ocupa un lugar destacado, pues, en 2024, fue el noveno destino de sus exportaciones (US$850,2 millones y una participación del 2,5% del total exportado). Adicionalmente, como origen de las importaciones ecuatorianas, la nación cafetera se ubicó en la tercera posición (7,3% de participación y un valor de US$2.161,9 millones), solo por debajo de Estados Unidos y China.
Colombia también vende a los ecuatorianos medicamentos, vehículos, azúcares, querosene, preparaciones capilares, confitería y caramelos, entre otros productos.
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