La decisión de la Fiscalía de judicializar a Said Camilo Mendoza Ballén, de 26 años, señalado de apuñalar a un niño de 11 años y a su abuela, no solo sacudió a Pamplona, sino que partió en dos a la comunidad. Mientras avanzan los procesos en su contra, una pregunta sigue rondando con fuerza entre los habitantes: ¿qué desató el violento ataque?
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Las autoridades le imputaron el delito de homicidio agravado en grado de tentativa por los hechos registrados el 7 de febrero. Aunque no aceptó los cargos, un juez le impuso medida de aseguramiento en centro carcelario. Por ahora permanece bajo custodia en la estación de Policía de Pamplona, mientras se evalúan argumentos de la defensa relacionados con presuntos trastornos cognitivos.
La madre del menor, Miller Rodríguez, enfrenta esta situación en medio del dolor. Su hijo recibió 15 puñaladas en distintas partes del cuerpo cuando salió a un mandado en una tienda del barrio.
A través de redes sociales, la mujer ha rechazado versiones que, según ella, buscan justificar la agresión señalando un supuesto historial psiquiátrico del detenido o insinuando que el ataque habría sido en defensa ante presuntos episodios de bullying.
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“¿Al niño sí no lo mandan a una correccional para que pague y se eduque por todo el bullying que le hizo a Said?”, dice uno de los comentarios que circulan en redes, en los que se acusa al menor de supuestos malos tratos contra el hoy procesado.
Otros mensajes aseguran que el detenido atraviesa complicaciones de salud mental tras la muerte de su madre durante la pandemia de la COVID-19.
En un comunicado difundido en redes sociales, la mamá del niño condenó los hechos y lo que considera un “cambio de historia” para presentar a su hijo como agresor. “Mi hijo es un niño bueno, noble, sin problemas. Quienes lo conocen lo saben. Pueden preguntar en su colegio, donde siempre ha sido respetuoso y tranquilo”, expresó.
Vecinos del sector señalaron desconocer conflictos previos entre los involucrados, versión que también respalda la madre en su pronunciamiento. Lo cierto es que la investigación continúa y que, tras el ataque, el señalado agresor fue retenido inicialmente por la comunidad.
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El hecho
El mandado a comprar una gaseosa dejó a Miller a merced de su agresor la noche del 7 de febrero. Pasadas las 9:30 p.m., el niño salió de su apartamento, ubicado en el sector Portal Bavaria.
Al bajar, habría sido interceptado por Mendoza Ballén con un arma blanca, con la que le propinó las puñaladas: tres en la cabeza, una en el cuello, nueve en el torso y dos en la pierna izquierda. Los gritos de auxilio del menor alertaron a su abuela, Gloria Mercedes Tafur Navarro, de 47 años.
La mujer acudió de inmediato para intentar detener el ataque, pero también resultó herida con tres lesiones en los brazos. El alboroto alertó a los vecinos, quienes intervinieron, retuvieron al presunto agresor y ayudaron a trasladar a los heridos al Hospital San Juan de Dios.
Debido a la gravedad de las heridas, Miller fue remitido al Hospital Universitario Erasmo Meoz, en Cúcuta, donde recibió atención especializada. Según se conoció, estuvo entre la vida y la muerte.
El señalado agresor fue capturado en el lugar y, casi un mes después, las autoridades completaron su judicialización. Entre tanto, las víctimas continúan en proceso de recuperación.
“Solo quiero que se diga la verdad, que no se desvíe la investigación y que se haga justicia. Detrás de todo esto hay un niño que sufrió, una familia rota y una madre que no se va a quedar callada”, concluye el comunicado de la madre del menor.
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