Todo ocurrió a las 11:30 de la mañana de ayer, en medio de una rutina normal como la que se vive a diario en este sector que está en la vía que lleva hacia Ocaña y Tibú.
Algunos pobladores se acercaron al lugar del hecho y rodearon una volqueta blanca, de placas UFY-440, que fue utilizada por los atacantes como medio de lanzamiento de los artefactos explosivos.
El vehículo tenía varias rampas adecuadas en la parte trasera, con cemento y material explosivo.
Según los habitantes de este lugar, minutos antes del hecho esta volqueta fue parqueada muy cerca de las instalaciones policiales, con la distancia suficiente para ocasionar los daños.
Las primeras explosiones destruyeron la parte delantera de la volqueta, así como el camión de Andrés Silva, que estaba estacionado justo al lado.
“Yo trabajo haciendo viajes hacia El Zulia y por estos lados de Astilleros, y preciso llegué a las 9:30 de la mañana de hacer un recorrido, entonces decidí parquear el camión allá al frente, porque tenía programado otro viaje a las 2:00 de la tarde, pero ahora se me dañó el camión y no sé cómo voy a hacer para seguir trabajando”, dijo Silva, visiblemente afectado por la situación.
Aunque los disparos contra las instalaciones policiales ya se habían sentido anteriormente, un ataque como el de la mañana de ayer, dejó a los pobladores de la zona bajo el asombro y la incertidumbre de que este tipo de hechos sigan ocurriendo.
“Uno es consciente de que al vivir cerca de la estación de Policía corre riesgos, pero acá no había pasado algo así tan grave, pero siempre da miedo, porque no se sabe qué pueda seguir ocurriendo”, dijo uno de los habitantes de la zona.
Otros vecinos, en cambio, prefirieron guardar silencio y solo limitarse a observar, desde lejos, lo que pasaba alrededor de la volqueta desde donde se originó el ataque.
La presencia de grupos armados en este lugar mantiene latente el temor de convertirse en blanco de los integrantes de estas estructuras.