Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Por los barrios
Mujer desempleada convirtió su casa en albergue
Lo hizo para ayudar a los pobres, pese a no tener un trabajo fijo.
Authored by
Martes, 21 de Febrero de 2017

No tener un trabajo fijo y andar con los bolsillos vacíos no han sido un impedimento para que la cucuteña Gladys Díaz continúe con la labor social que emprendió desde cuando tenía 13 años y soñaba con ser enfermera.

Confiesa que no le da pena pedir y mucho menos si es por una buena causa. Periódicamente toca las puertas de sus vecinos en el barrio San Martín, para recolectar lo que ellos ya no usan. Recoge desde ropa de segunda hasta útiles de aseo, implementos de cocina y colchones.

Aunque su casa no es cómoda y ha tenido que arrumar sus muebles y pertenencias para darles cabida a las personas que no tienen un techo dónde pasar la noche, asegura que esto la hace feliz. En la entrada de su casa está pintado un letrero que da la bienvenida al Albergue María Magdalena, un rústico lugar con pisos de tierra y un gran patio.

En el albergue, donde vive con su esposo y su hijo menor, recibe a diario a las personas más necesitadas. Nunca les niega posada y hace hasta lo imposible porque no duerman en el suelo ni pasen frío.

Uno de los casos que más la ha conmovido fue el de una mujer que se quitó parte de su ropa para abrigar a sus hijos, en una de las tantas noches que peleaba contra el abandono. Díaz les consiguió cobijas y ropa para todos.

El fin de semana, mientras la mayoría descansaba y disfrutaba en familia, los Díaz abrieron de par en par las puertas de su casa para regalar parte de los implementos recogidos en su labor puerta a puerta.

Unas 50 personas acudieron a su llamado. La mayoría de ellos eran provenientes de Venezuela. No solo les entregó ropa, juguetes y calzado, sino que también les brindó un plato de comida. El patio de su casa se convirtió en un improvisado restaurante y sus comensales le ayudaron a preparar una gran olla de sancocho como muestra de agradecimiento.

Díaz explica que gran parte de los venezolanos que acudieron a su albergue pasan hambre, porque están ilegalmente en Colombia y no pueden tener un trabajo.

Esta  no es la primera vez que Díaz ayuda abre sus puertas a los más necesitados. En 2015, cuando unos 20 mil colombianos fueron repatriados, alistó su equipamiento de enfermería y llegó hasta el sector La Playita para ayudar.

Empezó tomando la tensión, haciendo pequeñas curaciones y regalando medicamentos y terminó llevándose cinco familias para su vivienda en San Martín.

“Hago todo esto porque deseo ayudar. No me importa que tenga que sacar de mi plata para que algunos coman o duerman”, dijo emocionada Díaz. “Una sonrisa y un abrazo de los niños me llena el alma y me da más fuerzas para continuar”.

Aunque no cuenta con ayuda estatal para continuar con su labor y su mayor fuente de financiación es la caridad de sus vecinos asegura que seguirá con su labor hasta el último de sus días, pues encontró en la vocación de servir la mejor manera de vivir en armonía.

ANGELLY NARVAEZ
Practicante de periodismo

Temas del Día