En La Conquista, Guadalupe, y Villa Paz, los jóvenes empezaron a hablar de proyecto de vida. Aunque este término es nuevo en estos asentamientos, el Sena quiso llegar con este curso para motivarlos a alcanzar sus metas.
“Acá siempre venían cursos de belleza y bisutería, cómo si nosotros solo sirviéramos para arreglar uñas y cortar pelo”, dijo la vecina Carol Navarro.
El taller de proyecto de vida les abrió nuevas expectativas a los jóvenes, que desde ya trabajan por conseguir sus metas y propósitos.
Diego Angarita, 17 años, se había dedicado de lleno a jugar fútbol. Ser arquero era su mayor sueño, sin embargo no tenía planeado cómo llegar hasta esta meta.
“Me la pasaba entrenando todo el día y había descuidado a mi familia, mi trabajo y mi estudio. Aprendí que debo equilibrar todas estas facetas para lograr lo que quiero”, explicó Angarita.
El joven arquero aprendió a pasar más tiempo con su familia, está validando el bachillerato y tiene un empleo para solventar sus gastos.
“Este curso me hizo cambiar la forma de ver la vida, y me hizo entender que debo esforzarme y hacer algunos sacrificios para conquistar mis metas”, dijo Angarita.
Clara Cañas, instructora Sena, dijo que mediante los talleres de proyecto de vida se les explica a los jóvenes que la falta de recursos no es excusa para no salir adelante, y les enseñan a trazar su metas en la vida.
A la par de estos talleres, los adultos del barrio reciben un módulo de resolución de conflictos. Cada cuadra tiene su mediador, y este se encarga de ayudar a los vecinos a resolver sus conflictos mediante el diálogo y el buen trato.
“Si hay un problema por las basuras, o riñas entre vecinos por el alto volumen de los equipos de sonido, estos mediadores, a través de lo aprendido, deberán ayudar a resolver los conflictos”, explicó Cañas.
*La Opinión
