La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo puso fin a cinco años de espera para 66 familias damnificadas del barrio 23 de Enero, quienes firmaron las escrituras de sus nuevos apartamentos en el conjunto cerrado Los Rosales, en Cúcuta.
De esta manera, la entidad nacional dio cumplimiento a la promesa de adelantar el proceso de reasentamiento de las familias afectadas por la avenida torrencial del 17 de noviembre de 2020, que dejó pérdidas humanas y materiales en sectores como La Isla y zonas vecinas, en el occidente de la capital nortesantandereana.
A raíz de la magnitud de la emergencia, las autoridades establecieron que estas zonas no podían volver a ser habitadas, con el fin de proteger la vida y los bienes de las familias que residían allí.
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La jornada de formalización de escrituras se llevó a cabo después del sorteo de asignación de viviendas realizado el 14 de noviembre, ejercicio en el que se determinó de manera transparente la ubicación correspondiente a cada hogar, priorizando los primeros pisos para adultos mayores y personas con discapacidad.
Desde 2020, la UNGRD garantizó el pago continuo de subsidios de arriendo temporal mientras se estructuraban, financiaban y ejecutaban las soluciones habitacionales.
La inversión total destinada a este proyecto en la capital del departamento asciende a $8.611 millones.
Las viviendas tipo apartamento cuentan con dos habitaciones (con opción de ampliación), dos baños, sala-comedor y cocina, en un entorno planificado que permitirá a las familias retomar su vida en condiciones dignas, con mayor seguridad y mejores oportunidades para su futuro.
Con la firma de las escrituras, la UNGRD avanzará en la entrega de las viviendas y el inicio de las mudanzas, marcando el comienzo de una nueva vida en un entorno digno y seguro.
Fue el sector más afectado
La avenida torrencial del 17 de noviembre de 2020 generó graves afectaciones en el terreno donde habitaban estas familias, además de impactar sectores cercanos como el barrio La Isla, donde se registraron lamentables pérdidas humanas y de mascotas, además de daños materiales.
Tras las primeras evaluaciones realizadas después de la tragedia, se concluyó que el barrio 23 de Enero fue uno de los sectores más afectados por la avenida torrencial.
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