Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Región
Luego de 15 meses, Catatumbo vive uno de los peores momentos del conflicto armado en toda su historia
El secuestro, la extorsión, el reclutamiento y los ataques con drones marcan esta nueva etapa de la guerra en Norte de Santander.
Authored by
Image
María José
María José Salcedo
Viernes, 17 de Abril de 2026

A 15 meses del último estallido de la guerra en el Catatumbo, entre las facciones del Ejército de Liberación Nacional y las disidencias del frente 33 de las Farc, la región vive uno de los peores momentos en la historia del conflicto armado del país, según líderes defensores de víctimas y de derechos humanos.  

Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, señaló que la ola de secuestros, el aumento de la extorsión, el reclutamiento y los ataques con drones, son los fenómenos que marcan la actual etapa del conflicto armado en esa zona de Norte de Santander.


Lea más: Autoridades de Norte de Santander entregan balance de daños y advierten que continuarán las lluvias


“Los secuestros han tenido un crecimiento exponencial en estos 15  meses, es algo que nunca había vivido en esta región del país”, expresó el líder social, quien indicó que de acuerdo con los registros de su organización, actualmente hay 20 personas en cautiverio, sin embargo, aclaró que los subregistros apuntan a que son muchos más. 

Entre los casos más recientes se encuentran el de un menor de 16 años, Yormai Contreras, quien ya lleva más de 10 días al parecer en poder del Eln; así como el hurto de un vehículo de transporte público y la retención de los señores Juan Solano y Diego Analla -padre e hijo- el pasado 15 de abril. 

Secuestro disparado y diversificado

Mayorga señaló que anteriormente los secuestros eran esporádicos y se dirigían principalmente a personas con un rango mayor o poder económico, como ganaderos, mineros o empresarios de la ciudad, con fines de extorsión. 

Ahora, a partir del inicio del conflicto, el secuestro no solo se disparó, sino que se diversificó.  


Lea también: Líderes del Catatumbo exigen frenar uso de drones en medio del conflicto armado


En este sentido, Mayorga se refirió a tres modalidades: el secuestro extorsivo a largo plazo, en el que se llevan a personas con poder adquisitivo y piden sumas muy elevadas, que ahora se están haciendo en moneda extranjera, dólares principalmente, y por varios millones, lo que retrasa la liberación de las víctimas. 

Al respecto, indicó que esta situación se presenta casi de manera exclusiva en zona de frontera, lo que apunta a que las células que realizan los secuestros podrían estar haciendo negocios desde Venezuela, donde el dólar es moneda corriente.

Otra de las modalidades es el secuestro exprés, en el que se llevan a la persona y piden una suma de dinero mucho menor, en pesos, lo que hace que las personas permanezcan retenidas por períodos mucho más cortos, de tres o cuatro días. 

El otro tipo de rapto, que genera temor y zozobra en la población, es el que se viene haciendo con fines de espionaje, es decir, según Mayorga, se llevan a las personas para investigar ciertas situaciones a través de sus teléfonos celulares, modalidad que ha hecho que la gente prefiera estar incomunicada, para evitar caer en las redes de los grupos armados. 


Lea más: Aumentan los hurtos de camionetas de la UNP en el Catatumbo


Las guerrillas en el Catatumbo tienen tecnología avanzada, incluyendo software especializado para escanear teléfonos, identificar llamadas e incluso detectar información borrada, un sistema que se compara con el que utilizaba el DAS, lo que sugiere un nivel de sofisticación y acceso a herramientas de inteligencia que no se esperaría de grupos armados, y que resulta altamente preocupante”, dijo Mayorga. 

Aumento del reclutamiento 

Sobre la situación del reclutamiento, el presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, señaló que es un flagelo que ha golpeado sobre todo a las comunidades indígenas, donde han sido reclutados más de 200 menores entre los 10 y 17 años en los últimos 15 meses, aunque muchos de estos casos aunque han trascendido a la opinión pública, no han sido denunciados ante los entes judiciales. 

Señaló con preocupación que este fenómeno se trasladó a las escuelas rurales e incluso a las escuelas urbanas, donde ciertos jóvenes son seducidos para entrar a las filas de estos grupos ilegales y se exponen al riesgo de perder la vida si se niegan. 

‘Dinámica terrorífica’

Luis Fernando Niño, Alto Consejero de Paz de Norte de Santander, también expresó su preocupación por todo lo que se ha vivido desde el 16 de enero de 2025, toda vez que los enfrentamientos siguen activos en zonas rurales de El Tarra y Tibú, generando nuevos desplazamientos hacia los cascos urbanos, lo que evidencia “la dinámica terrorífica de la confrontación en medio de la población civil”. 

Indicó que, tal como se ha venido anunciando, esta situación ha hecho que se agrave la crisis humanitaria por lo que “exigimos de manera inmediata el cese al fuego y el respeto al derecho internacional humanitario”, expresó, al tiempo que pidió que la fuerza pública siga cumpliendo su función constitucional “porque esto no puede seguir pasando 15 meses después”. 


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion

Temas del Día