El municipio de Cáchira se mantiene en máxima alerta ante el riesgo de una creciente súbita del río Cáchira, tras los más recientes hallazgos de una visita técnica realizada en la zona de la finca Jericó.
De acuerdo con el alcalde Herman Fernando Jaime, los desprendimientos registrados desde el pasado 19 de abril representan cerca del 70 % del material total que ha descendido desde noviembre de 2025, lo que evidencia la magnitud del fenómeno en los últimos días.
Uno de los principales hallazgos es que gran parte del material —especialmente rocas de gran tamaño y árboles— no ha caído directamente al río, sino que permanece represado en el caño San Pablo, dentro de la misma finca Jericó. Solo sedimentos, piedras pequeñas y medianas han logrado llegar al cauce principal.
Sin embargo, el riesgo sigue siendo alto. Según explicó el mandatario, las lluvias podrían provocar el desprendimiento total del material aún suspendido, generando un arrastre masivo hacia el río Cáchira y aumentando la probabilidad de una avenida torrencial hacia la cabecera municipal.
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A esto se suma otro factor crítico: el posible aumento del caudal de dos quebradas ubicadas aguas arriba, que podrían ejercer presión sobre el material acumulado y desencadenar una emergencia similar a la ocurrida en 1998.
Durante el recorrido, también se evidenció que en un tramo de aproximadamente 500 metros del río ya hay acumulación de sedimentos, troncos y rocas, lo que modifica el comportamiento del afluente y eleva el nivel de riesgo.
El alcalde insistió en que, aunque algunos ciudadanos han reportado aparente normalidad en el río, la situación sigue siendo delicada y requiere vigilancia constante. “Son eventos que, si no se monitorean, pueden causar una tragedia”, advirtió.
Las autoridades confirmaron que el caso ya está en conocimiento de los gobiernos departamental y nacional, mientras el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo evalúa nuevas acciones para mitigar impactos y proteger a la población.
Entre tanto, se mantiene activo el plan de contingencia, el monitoreo permanente y el llamado a la comunidad a atender las alertas y evitar zonas cercanas al río.