En el capítulo anterior veíamos como después de que la explotación petrolera en el Catatumbo pasara a manos del estado colombiano, a través de Ecopetrol, aparecieron en Norte de Santander los grupos armados que han ocasionado sistemáticos ataques a la infraestructura petrolera y hurtos de equipo, vehículos y materiales a las compañías petroleras.
A pesar de los esfuerzos del Gobierno por intentar mantener el orden público en la región, con el despliegue de un importante número de Fuerza Pública, los intentos oficiales no han consolidado la paz en la zona, donde grupos subversivos y de extrema derecha hacen presencia.
En el 2020 los constantes hurtos a trabajadores petroleros y ataques a tramos del oleoducto Caño Limón-Coveñas pusieron en riesgo la explotación petrolera en esta zona limítrofe con Venezuela.
Con esta emisión llegamos al final de este especial exclusivo para suscriptores.
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