“Si, si, probando... probando...”, se escucha en una de las calles de Nuevo Horizonte. Los vecinos paran sus actividades y quedan atentos a un nuevo mensaje.
“Les estamos recordando a los adultos mayores que desde mañana pueden retirar sus subsidios en los puntos autorizados”, se escucha desde lo alto.
La voz detrás del parlante que se puede divisar en lo alto de un palo vecino es la de Blanca Romero, quien lleva más de una década al trabajo comunitario.
Con parte de sus ahorros, la mujer compró un megáfono y lo acomodó en la punta de un palo para que sus mensajes tuvieran mayor cobertura. Periódicamente enciende el rústico medio informativo para los avisos comunitarios.
Enciende los micrófonos para pedir colaboración para alguno de sus vecinos o informar sobre las nuevas jornadas de salud en el barrio.
Romero no es la única con este sistema de comunicación comunal. En María Gracia, la junta comunal adaptó un parlante similar para los avisos vecinales.
En un poste de energía contiguo al salón comunal se puede observar el megáfono. Esa herramienta de comunicación solo se usa para avisar sobre las asambleas comunitarias.
“Nos cansamos de convocar a la gente puerta a puerta y decidimos invertir en este, nuestro medio alternativo, para mantenernos informados”, resaltó Ramón Betava, presidente de junta.
Por su parte, En Manuela Beltrán este sistema de comunicación es obligatorio.
Periódicamente el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y Corprodinco realizan actividades educativas, culturales y recreativas en la zona, por lo que los parlantes son su medio de convocatoria.
“Les avisamos a los participantes de Rumbos de Paz que esta semana se va ha hacer una jornada de limpieza en el comedor”, dice una suave voz desde el techo.
Este medio alternativo le recuerda al vecino Joaquín Rosales los parlantes que se usaban en los pueblos para dar los avisos o en los puntos de Telecom para avisar sobre alguna llamada.
“Cuando vivía en el sistema de riego en Puerto Lleras nos avisaban por altavoz cuando recibíamos una llamada telefónica de Cúcuta”, relató Rosales. “Cada vez que escucho un nuevo mensaje de estos medios me transporto a esos tiempos”.
En Colombia 1, la voz informativa es la de María Buendía, quién sacó unos pesos de su bolsillo para comprar una planta de sonido y un par de parlantes.
Además de dar avisos comunales desde su palo de mango, Buendía consigue la atención de sus vecinos programando una canción antes de lanzar el mensaje comunitario.
Es así como en las calles del asentamiento se puede escuchar una melodía de Carlos Vives antes de que Buendía anuncie una reunión en el comedor escolar.
