Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Por los barrios
Los abuelos, sin excusas para ser felices
En cada encuentro, los adultos mayores sacan a relucir sus dotes artísticos.
Authored by
Jueves, 30 de Julio de 2015

“Quejarse por un dolor de rodillas no es excusa para salir a caminar, porque el estiramiento reduce las dolencias; no saber bailar tampoco es excusa para salir a la pista, porque a cualquier edad se puede aprender”, dice con propiedad Amanda Casadiego, 61 años.

Cansada de que sus amigos y vecinos siempre pusieran una traba para salir del encierro de sus casas, decidió crear la asociación de la tercera edad Sin Excusas.

En Sin Excusas, las disculpas pasaron a un segundo plano y las posibilidades y los hechos son los que llevan el timón.

“Muchas veces, los viejos nos encerramos y dejamos de hacer las cosas que nos gustan, porque no sacamos tiempo para nosotros mismos; y para divertirnos y ser felices nunca debe haber una excusa”, dice emocionada.

La asociación empezó con un grupo de viejos que vieron en los ejercicios la oportunidad de desempolvar sus músculos y le apostaron a unos minutos de actividad física cada mañana.

“Soy feliz al ver a mis viejitos brincar con una sonrisa al tiempo que olvidan sus dolencias”, dice.

Todos los días el grupo llega cumplido a su cita deportiva a la cancha de Vallesther a las 7 a.m. La presidenta hace la cuenta de los participantes y ninguno debe faltar, esa es una de sus reglas internas.

“Esta semana, el único que si tiene excusa para no venir es don Pedro, que se cayó en la casa y se fracturó la pierna; de resto nadie más”, explica la presidenta.

La rutina deportiva solo se interrumpe los jueves. La cita es a la misma hora, pero la locación es distinta. Una vez a la semana se reúnen en la biblioteca pública monseñor Luis Pérez Hernández, en La Libertad, para disfrutar de poemas y cuentos, y jugar, como ya es costumbre, bingo.

“Acá, no saber leer tampoco es excusa, porque Claudia, la bibliotecaria nos lee cuentos y apartes de obras”, dijo Casadiego.

En cada encuentro, los abuelos sacan a relucir, sin excusas, sus dotes artísticos.

Cecilia Umaña tiene 73 años, y canta música colombiana. Ella es el mayor ejemplo para sus compañeros de que no hay excusas para superarse. A los 55 años se graduó como profesora.

Otro de los artistas del grupo es Teodomiro Crispín. Con 62 años es el coplero de la asociación. Su espontaneidad e improvisación son sus mayores fortalezas. Para salir a declamar frente al público ya no tiene excusa.

Para que los viejos no vuelvan a las excusas Casadiego les hace repetir planas escritas todos los días con diferentes frases. Una de sus favoritas es: “ Yo no tengo edad, tengo vida”.

 

Temas del Día