Las brisas de Brisas de los Andes son fétidas. El aire está inundado de los nauseabundos olores que emanan del caño que los separa del asentamiento con Las Delicias.
Pese a que hace dos meses los vecinos tuvieron un respiro de tranquilidad con la noticia de que Aguas Kpital canalizaría el alcantarillado, la obra no pudo ejecutarse, porque no se llegó a un acuerdo con una de las dueñas de los predios por donde debía pasar la tubería. Las máquinas no pudieron trabajar y la fetidez reinó de nuevo.
“En un comité de gestión donde participamos los líderes comunales se habló de un mes de plazo para reiniciar las obras y nada que empiezan”, dijo Luis Zabaleta, presidente de Las Delicias. “Pedimos que Corponor intervenga por el impacto ambiental en este sector”.
Juana Peinado es una de las afectadas, pese a que vive a dos cuadras del caño, percibe la fetidez desde su casa.
Cerca de 120 niños y abuelos que almuerzan en el comedor comunitario de Brisas de los Andes, ubicado a una cuadra del caño, también tienen que lidiar con el oloroso problema.
Los vecinos pidieron a Aguas Kpital una rápida intervención en esta zona que afecta a unas 200 familias.