Desconocer sus derechos como trabajadoras, o el temor a exigirlos pensando en que se pueden quedar sin empleo, hace que decenas de empleadas domésticas de la ciudad laboren sin las beneficios mínimos que por ley deben tener.
Conocedores de esta situación, el Ministerio del Trabajo y la Casa de Justicia de La Libertad citaron a madres cabeza de familia, líderes comunales y empleadas domésticas para que conocieran sus derechos.
Carmen lleva 10 años como empleada doméstica y participó de la jornada. Aunque su sueldo es similar al que la ley exige como mínimo para este oficio $525 mil incluido el transporte, en ocasiones su horario se extiende más de las 10 horas diarias que acobija la ley.
Durante el conversatorio los inspectores de trabajo fueron enfáticos en exigir el pago de horas extras, así como el descanso laboral un día a la semana.
La inspectora encargada de la charla explicó que los empleadores estaban obligados a pagar hasta el 70% del sueldo en dinero y el 30% restante en especies, si se consideraba de esta forma al inicio del contrato.
Otra de las dudas que salió a flote durante el conversatorio era sobre quién debía pagar los uniformes. Había quienes aseguraban que a ellas se lo descontaban de su sueldo.
“Es deber del empleador proporcionarle el uniforme a su empleada tres veces al año, en abril, agosto, y diciembre”, explicó la inspectora.
La conferencista dijo invitó a las personas que sientan vulnerados sus derechos a denunciar esta situación ante el Ministerio de Trabajo, y no dejarse vencer por el temor a perder su empleo.
“Nosotros actuamos con acciones de prevención y citados al empleador para notificarle sus faltas laborales”, explicó la inspectora.
Este tipo de conversatorios buscan brindarles herramientas de apoyo a las empleadas domésticas y se están ejecutando en empresas y entidades municipales.
