Los niños pobres de La Esperanza, en el apartado sector de Tierra Linda, no paran de reír con las diabluras que hacen ‘Buñuelito’, ‘Chistorete’, ‘Cascabelín’ y ‘Repollito’, los payasos que llegaron hace dos días a ese popular barrio integrando el circo militar 'Risas por La Paz'.
Ellos, al igual que sus papás, se consideran unos privilegiados de contar en su propia casa con la diversión más hermosa del mundo, dicen, porque hasta hace dos días no imaginaron que tendrían el circo al alcance de sus manos y de sus ojos.
El estreno fue algo sensacional, dice el sargento segundo de la Segunda División del Ejército y director del circo, Edwin Dulcey. “Todos los del barrio ingresaron al circo, hasta el gato tuvo asiento en las graderías”, dice el suboficial.
Aquí en Tierra Linda encontramos lo que nos negaron en El Tarra y en Tibú, donde por las difíciles condiciones de orden público no pudieron permanecer en esas zonas.
En el primer municipio, que era el objetivo de llegar para alegrarles la vida a los niños, fue imposible, entonces nos quedamos en Tibú, pero una noche, luego de terminada la quinta función, nos lanzaron dos granadas de mano y entonces tuvimos que salir de emergencia de allá, dice Dulcey.
La orden que provino del comando de la Segunda División fue que la compañía circense de desplace a Cúcuta, donde permanecerá por un mes.
En La Esperanza, el circo, que no tiene números con animales, solo las que protagonizan los diez soldados regulares y los tres profesionales que conforman el elenco junto a tres suboficiales, todos, niños y papás disfrutan por igual.
“No han parado de reír con los payasos, nos piden que repitan su actuación y eso lo aprovechamos para interactuar con ellos en la carpa de unos 30 metros de diámetro, dice Dulcey.
La idea es no solo llevarles diversión a los niños, sino transmitir mensajes de paz a los asistentes, decirles que el Ejército es su amigo y que puede contar con él siempre, comenta el director de la compañía.
Los niños que se atrevan a actuar con los payasos en cada función reciben premios sorpresas.
María Elodia Caicedo, de 33 años, madre de tres hijos, fue una de las que más se divirtió durante la primera función. “Quiero agradecer a los integrantes del circo y al Ejército, porque “los niños
pudieron reír de lo lindo, porque en nuestra comunidad no se cuenta con espacios para la diversión”.
'Risas por la Paz' irá luego a Villa del Rosario, pasará por Cúcuta y El Zulia, para luego retornar a Bucaramanga, en donde nació hace 23 años con un solo propósito: llevar alegría a los niños pobres.
*La Opinión
