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Edición especial | 60 años de cotidianidad con La Opinión
Nuestros fundadores, colaboradores y lectores más asiduos han hecho posible que celebremos. Seguiremos llevando a ustedes información regional con nuevas perspectivas.
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Cicerón Flórez Moya
Cicerón Flórez
Viernes, 28 de Agosto de 2020

El 15 de junio de 1960 constituye un hito en el desarrollo del periodismo en Norte Santander. En esa fecha La Opinión dejó de ser semanario y se convirtió en diario, con una circulación que desde entonces no ha tenido interrupción.

El periódico inició su travesía como medio impreso en 1958. Fue concebido al impulso del ideal político animado en el círculo de amigos formado por Virgilio Barco Vargas, Eustorgio Colmenares Baptista, Alirio Sánchez Mendoza, Eduardo Silva Carradine y León Colmenares Baptista, todos de filiación ideológica liberal y de visión progresista aplicada al entorno regional.

La publicación de un medio escrito con nuevos bríos era una necesidad de interés común para un amplio sector ciudadano. Había otras tribunas de comunicación pero hacía falta no solamente pluralizar la expresión de las ideas, sino también fortalecer la información con mayor cobertura y precisión y mostrar sin sesgo la realidad que está presente cada día. Era una apertura renovadora y así lo asumió el grupo fundador de La Opinión. Y se puso en marcha el proyecto. A partir de ese paso inicial del semanario se hizo el camino con la meta de llegar al periódico diario, como efectivamente se consolidó.

El diario se inicia bajo la dirección del médico Alirio Sánchez Mendoza y la gerencia de Eustorgio Colmenares Baptista, quienes en el semanario tenían los mismos cargos. Continué también en la jefatura de redacción. El cubrimiento de la información se le confió a Gustavo Salazar Carrascal, con el acompañamiento de Luis Durán Gómez. La sede fue en la avenida 4 con calle 16, frente a la actual que se le conoce como la Quinta Yesmín. Se contaba con un linotipo, una prensa de medio pliego, tipos sueltos para armar títulos, las máquinas de escribir, escritorios metálicos, las resmas de papel periódico de pliego y los demás muebles básicos que completaban el equipamiento. 

Se acordó que el periódico tendría 12 paginas, en tamaño cuarto de pliego y circularía de lunes a sábado. No había edición dominical. En diciembre de 1992 se le pone fin a ese vacío y el diario aparece todos los días, excepto viernes y sábado de Semana Santa, 25 de diciembre y 1 de enero.

Cuando se da el salto a diario se ratifican los principios sustentados al comienzo. Entonces en el editorial se dijo: “La Opinión inicia una nueva etapa al reaparecer como diario. Y no se trata de un interés superficial sino de una empresa que hemos proyectado con perspectiva a penetrar en la vida nortesantandereana. Este periódico que tiene arraigo en las ideas liberales pretende asumir la realización de todo un trabajo que resulte por lo menos consecuente con las aspiraciones del pueblo y el impulso que los diferentes sectores sociales le ponen al desarrollo general de la región”.  

En la construcción de la identidad de La Opinión se definieron su misión y su visión en estos términos:

Misión: La Opinión S. A. tiene como misión entregar una información oportuna, imparcial, objetiva y veraz sobre los hechos, con altos estándares de calidad y mejora continua, sirviendo a la vez como instrumento de cultura, educación y entretenimiento en procura del desarrollo integral de la comunidad, utilizando para ello el talento humano y los mejores recursos físicos y tecnológicos, con el objetivo de satisfacer los grupos de interés. 

Visión: En el año 2021 La Opinión a través de diferentes plataformas impresa y multimedia seguirá siendo reconocida por los nortesantandereanos como empresa líder en comunicación. Lo hará con los más altos estándares de calidad, veracidad e imparcialidad para que los contenidos lleguen de manera oportuna a sus lectores y satisfaga las necesidades informativas y de análisis de los diferentes grupos de interés.

Siempre con fidelidad a los principios que alientan el periodismo en su función articulada al interés público, así como a los objetivos de promover mejores condiciones de vida en el ámbito regional, en todos los campos, La Opinión es receptiva de la existencia cotidiana de los nortesantandereanos, buscando siempre entregar una información con certeza y calidad. A esa finalidad está unida la selección de su personal de redacción y la actualización de los recursos técnicos empleados en la producción del periódico. No ha habido retardo en ese proceso de optimación. Se cuenta con equipos funcionales para la ejecución de todas las tareas requeridas. El periódico se imprime en una rotativa Harris de suficiente capacidad. El papel se importa de Canadá y la producción de redacción cuenta con los necesarios apoyos tecnológicos.

La información internacional se surte a través de la agencia Associated Press y en lo nacional se cuenta con Colprensa, agencia de la cual La Opinión es socio y de la cual Eustorgio Colmenares Baptista fue fundador. De la planta de redacción hacen parte 30 periodistas, casi todos con título profesional. En los 60 años los vinculados sobrepasan los 300, a lo cual se suma el equipo de reporteros gráficos, que ha sido de cinco, en promedio.  Los columnistas habituales son más de 50 y en los 60 años el número de colaboradores es bien numeroso, de todas las corrientes ideológicas, con la garantía del buen uso del idioma, el correcto conocimiento de los temas analizados y la libertad de opinión con que cuentan.

La Opinión mantiene una amplia cobertura para el recaudo de la diaria información. Además de los periodistas encargados de verificar los hechos a través de sus actores, se consultan las fuentes necesarias y el resultado es la información entregada como noticia básica, entrevista, crónica, reportaje o informe.  También se ha dedicado tiempo a la investigación de hechos relevantes con incidencia en lo público y se han tenido resultados correctivos.

Y tal variedad es insumo para los columnistas de opinión. Es todo un repertorio, cuyo destinario es la comunidad lectora.

En las páginas del periódico, que pueden llegar a 32 muchas veces, están los hechos de cada día, de todo orden. Es la vida cotidiana de la gente. La economía, la administración pública, la política, la cultura, el delito en todas sus manifestaciones, los accidentes, el deporte, el medio ambiente, los regocijos sociales, los inventos, la gastronomía, la moda, el entretenimiento, en fin, la múltiples vivencias de los seres humanos, más los cambiantes movimientos de la naturaleza y el universo, en todas sus vertientes.

A las páginas del periódico se agregan los suplementos Imágenes (dominical), de contenido literario y Mundo Infantil (sabatino), ya con mayoría de edad, la revista Ó, que reemplazó a la revista Somos.

Con su diario acervo informativo La Opinión se ha convertido en un medio articulado a la vida regional. Tiene credibilidad, suscita querencia y hace parte del consumo diario de un buen número de fieles lectores.

La Opinión no es una tribuna partidista sino un medio de información de convicciones democráticas, pluralista y sustraído a todo tipo de confesionalismo. Por eso asume la información como un asunto de interés público. Sin embargo, es víctima del conflicto armado por el crimen con que se puso fin a la vida de su fundador Eustorgio Colmenares Baptista el 12 de marzo de 1993 en una absurda y demencial acción del Eln. Además, soportó un atentado explosivo y no faltan los disidentes que pretenden tergiversar algunos de sus contenidos.

Todo el territorio de Norte Santander cuenta en la cobertura informativa de La Opinión. Tiene corresponsales en Ocaña y Pamplona y monitorea los hechos públicos de los municipios del departamento. Está abierta a las relaciones con los diferentes sectores, pero preserva su independencia para conjurar el riesgo de parcialización.

En el escrutinio de estos 60 años cumplidos lo relevante es la consolidación de las metas trazadas, un legado cuyo compromiso es preservarlo.

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