En los últimos 400 metros de la Maratón de Tokio, por la mente de Julián García Wren regresó la imagen de su fallecido y amado padre, el apoyo de su familia y los grandes esfuerzos que hizo por más de 12 años para cumplir con el gran objetivo de correr las seis maratones más prestigiosas del mundo (The Six Abbott World Marathon Majors).
El cucuteño, de 49 años, estuvo al borde de las lágrimas el pasado 1 de marzo cuando, en la capital de Japón, terminó unos 42 kilómetros que meses atrás creyó no poder completar al sufrir una serie de lesiones en su pie derecho pasando por una fascitis plantar, tendinitis, metatarsalgia y una fractura en el cuarto metatarsiano.
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“Me sentí contento y satisfecho porque cuando uno se traza metas y sueños, hay que trabajarlos y sobreponerse a las dificultades. Pensé en mi papá a pesar de que se me fue hace 26 años y apareció en ese momento. Nadie le regala a uno nada, hay que trabajar las cosas y sí se puede independientemente de la edad porque vi gente de 70-80 años y para cada uno era un sueño cumplido”, asegura García, comunicador social y periodista de profesión.
Tokio completó un sueño tras las presentaciones en Chicago, Boston, Nueva York, Berlín y Londres.
Una aventura que inició en 2014
Si bien Julián a lo largo de su adolescencia jugó tenis, practicaba natación y hasta se ponía los cortos para entrar a la cancha de fútbol, con el pasar del tiempo y en medio de sus labores y estudio mermó la actividad deportiva.
En 2014, cuando hacía un curso con la Fuerza Pública, recibió la invitación para participar en la Carrera de los Héroes, en Bogotá, iniciando una aventura que lo ha llevado a correr miles de kilómetros y 17 maratones.
“Corrí 5 kilómetros por encima de los 45 minutos, en esa época estaba por los 110 kilos, ¡imagínese!”, cuenta el nortesantandereano sobre sus inicios.
Esos 5.000 metros le despertaron una afición que nunca terminará. “Por mi mente nunca pasó correr una maratón. Cambié mis hábitos alimenticios, hacer pesas, busqué un entrenador profesional como Omar Guerrero y empecé a consolidarme en distancias pequeñas”.
A punta de trabajo creció en sus distancias mudándose a los 10 y 21 km, y aventurándose en Bogotá y Medellín.
Julián García corrió su primera grande en 2017, en Chicago.
Luego de tres años de preparación –y 30 kilos menos- decidió saltar a la maratón, inscribiéndose en Miami, en enero de 2017. “Fue un proceso con un juicio debido, siempre acompañado de profesionales que me ayudaron a ir superando retos. Esto no fue empírico, y máximo cuando empecé con 35 años”, reconoce Julián, quien tiene una maestría en Comunicación y una especialización en Comunicación Corporativa.
Las grandes
La puesta en escena en Estados Unidos, a inicios de 2017, despertó el firme deseo de empezar a completar las seis maratones más prestigiosas y, para su fortuna, logró un cupo para Chicago, en octubre, dando comienzo a esta locura.
“Fue el inicio de un sueño, en esa primera major logré un tiempo de 3 horas y 16 minutos”, recuerda García Wren, quien en dicho año fundó la Media Maratón de Cúcuta.
Tras Chicago, Julián se apuntó a Berlín, para septiembre de 2018. En la histórica ciudad alemana firmó su mejor marca personal en los 42 km con un registro de 3:12:11” completados, de forma icónica, en una línea de meta metros más adelante de la Puerta de Brandeburgo.
El cucuteño tiene su mejor marca en Berlín (3:12:11").
“El ambiente, el público, Europa… es una carrera maravillosa. La entrada por el arco es una foto especial, ¡una locura!”, expresa el hoy comunicador del Consejo Superior de la Judicatura.
En 2019, repitió Medellín y Lima y clasificó para Nueva York 2020, la que sería su tercera major, pero la pandemia frenó todo.
En Nueva York, García completó su tercera grande.
“Tenía todo listo para Nueva York, pero la pandemia nos bloqueó todo. Fue un tiempo donde nunca paré de entrenar, hacía hasta 10 km en el parqueadero, subía escalares, ejercicios de fuerza, fortalecimiento, de todo lo que se podía”, añade el padre de Jacobo y Manuela.
Superada la pandemia y corriendo previamente en Santiago y Medellín, llegó a la Gran Manzana en noviembre de 2022. “Fue una carrera de sufrimiento y satisfacción. Ese día hizo fue muy caluroso”.
El atleta, que fue entrenado por Juan Carlos Cardona y hoy en día por Robinson Reynoso, llegaría a su cuarta, en 2023, también en territorio norteamericano con la Maratón de Boston a mediados de abril.
Julián cumplió el sueño de correr la Maratón de Boston en abril de 2023.
Aún más cerca del objetivo, el deportista llegó a Europa para correr Londres. Junto al Big Ben alcanzó su segunda mejor marca en abril de 2024 con 3:16:44.
Para completar el circuito, a Julián solo le restaba Tokio, y pese a intentar el cupo a lo largo de los años, se le era negado. Lo consiguió por medio de una ecuación que incluía trabajo con un voluntariado.
Con la inscripción lista, en septiembre de 2025 vivió el momento más difícil de su carrera con la serie de lesiones anteriormente mencionadas. “A mí se me acabó el mundo, sufrí mucho, creí que perdería la oportunidad de Tokio”, confiesa el maratonista amateur que inicia sus días a las 4:20 a.m.
Su confianza en Dios y la Virgen, pilares de su fe católica, lo sostuvieron. Recurrió a profesionales y empezó a entrenar de forma cruzada mezclando natación y trote. No cambió sus hábitos en el último trimestre del año y continuó con la firme convicción de que estaría en Japón.
Londres fue su quinta parada, en 2024.
“Fue un proceso gradual, progresivo, con miedos y fantasmas, pero siempre muy cuidadoso y mentalizado”, afirma Julián, esposo de Fabiola Zuluaga.
Superado todo, incluido voces que le decían que parara, emprendió su viaje a Asia para finalmente cumplir el sueño.
“Las majors tienen una magia y uno se contagia, como una fuerza interior que me afirmaba que lo iba lograr, de sentirme orgulloso. Hubo voces que me decían que para que corría, que ya casi 50 años y exigiendo el cuerpo a esos niveles, que lo escuchara, que me dedicara a otra cosa. Cuando crucé, la emoción fue enorme, entre lágrimas. Muy emocionado por mi esfuerzo y agradecido con mis familia y mis jefes”, expresa el corredor de 1.90 metros de estatura.
La disciplina, la clave
Julián tiene la gran ventaja de tener como esposa a Fabiola Zuluaga, la mejor tenista en la historia de Colombia. “Siempre nos hemos acompañado. Ella siempre me aconseja, me regaña, presiona, me apoya, me aprieta en el deporte, pero siempre buscando mi bienestar”, subraya el cucuteño, quien forma parte de una lista de 173 colombianos en cumplir las 6 majors.
Zuluaga, quien fuese 16 del mundo en 2005 en el ranquin WTA, resalta la entrega y compromiso que tiene Julián desde que inició el proceso.
“Resalto mucho la disciplina con la que empezó. Tuvo ese objetivo de mejorar su aspecto físico, su apariencia. Siguió con una disciplina impresionante, una dedicación, unas ganas de quererse superar y hacer las cosas de la mejor manera. La disciplina lo ha llevado a estar donde está y a cumplir todos los objetivos”, recalca la exjugadora.
Asimismo, Fabiola reconoce que la organización de Julián ha hecho que exista una armonía plena entre trabajo, familia y deporte.
“Lo ha hecho bastante bien, con temas de organización, programación, sobre todo para no interferir con temas familiares, especialmente los fines de semana y demás espacios para compartir”, enfatiza.
¿Y ahora?
A la lista de grandes maratones se unirán tres nuevas pruebas en Sídney, Singapur y Cape Town que abren nuevos objetivos para García.
“Mi mensaje es que se vale soñar en grande, pero respetando los procesos. Es muy importante ser disciplinado desde el interior hasta el exterior. Pese a las dificultades, nunca perder la ilusión y tener la fe, disciplina y saberse asesorar”, puntualiza el atleta.
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