Aquellos equipos y dispositivos de respiración subacuática usados para penetrar con seguridad en un entorno hostil, cobra vigencia para afrontar la pandemia en todo el territorio nacional.
La idea de diseñar una escafandra y ponerla al servicio de la humanidad para desafiar el coronavirus surgió de la pareja de arquitectos ocañeros, Levinson Barbosa y Claudia Torrado, que obtuvo el reconocimiento de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
En el proyecto también trabajan, como director científico, el odontólogo especialista en ortodoncia, Tomás Castellanos Arteaga y la comunicadora social, Paola Ruiz, quienes fabrican un prototipo para proteger toda la zona facial y evitar el contagio.
Con un prototipo de máscara tipo escafandra las empresas Arquilov e Inaoma ganaron en dos categorías de la segunda etapa de la convocatoria ‘Reto cascos de vida’ primer lugar en personal médico especializado y segundo lugar en niños y niñas en etapa escolar.
El concurso fue organizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Fundación Santo Domingo y recibió el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), vicepresidencia de la República y la Andi, entre otras, como estrategia de reactivación económica mientras se sale al paso a la COVID-19.